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Escena de la película que se estrenó ayer. (Foto: Especial)

Dando continuidad a su interés por acercarse a ciertos géneros en específico, como él mismo declarara e hiciera efectivo con su anterior película, De Día y de Noche relato de ciencia ficción con discurso social incluido, el mexicano Alejandro Molina presenta en esta ocasión un drama que raya en lo fantástico e incluso lo espiritual. Es el célebre personaje shakespereano de Ofelia, además de la leyenda del Popocatépetl y el Iztaccíhuatl;  lo que le sirve como materia prima para revestir una interesante disección de la inconsistencia emocional, a través de la crisis de personalidad de una mujer actriz, esposa y madre que pareciera ser la causa y el efecto del resquebrajamiento familiar. La parsimonia que predomina en el desarrollo, y que se ha convertido en el sello del director, juega a su favor para que a pesar de los cambios en la trama, que evidencian la mente fragmentada de la protagonista, las líneas argumentales sean claras, encontrando momentos intimistas envolventes, diálogos convincentes y algo de naturalidad  a la hora de referir la ya mencionada leyenda prehispánica de los volcanes.

Por otro lado, el montaje y las convenciones teatrales a las que recurre en algunos de los pasajes, apuntando cierta reflexión sobre el juego de la realidad escénica, son bien entendidas y trasladadas con sutileza a la cotidianidad de la anécdota que bordea otros temas como las implicaciones de la honestidad tanto con la pareja, como consigo mismo. Es una lástima que algunas de las interpretaciones, como la de Camila Selser durante sus encuentros terapéuticos, caiga en algunos clichés como el uso del cigarrillo para verse “mala”, que rompen un poco el equilibro de la sobriedad del concepto general, y que la complejidad y contundencia del discurso termine cediendo ante un romanticismo un tanto desangelado.

Aún así, Los presentes, que también cuenta con las actuaciones de Marianna Burelli, Moises Arizmendi y Aquiles Cervantes, es un muy interesante ejercicio fílmico, sumamente personal pues según palabras del mismo director, la idea original obedece al momento que vivía a la hora de filmarla, acertado en sus pretensiones de darle un matiz poco convencional al uso de los rasgos característicos de algunas fórmulas, amén de que sale avante en su manufactura, a pesar de la austeridad de los recursos de producción.

Su estreno llega dentro de un circuito bastante limitado, que incluye la Cineteca Nacional y Casa del Lago, así que aquellos que buscan algo con propuesta y alterno al cine mexicano de perfil completamente comercial deberán apurarse y aprovechar para ir a verla en pantalla grande.

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