Los Presidentes

SOBRE LA MARCHA

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Desde la noche del 1 de julio las noticias apremian. Hay prisa por informar lo mucho que ocurre. Desde el mensaje de José Antonio Meade a las 8:15 de la noche, la urbanidad política irrumpió en nuestros usos y costumbres democráticas. Lo inédito se hizo tsunami.

Las mudanzas sexenales en el México del PRI hegemónico fueron burocráticas rutinas de entrega-recepción. Durante la primera alternancia, la incredulidad y pánico escénico ubicaron a Vicente Fox y compañía en el papel de asustados aprendices y al equipo de Ernesto Zedillo, en sus sherpas, esos lugareños que guían al visitante en su nueva aventura.

La transición azul con punto 56 por ciento de margen entre Calderón y López Obrador fue borrada del imaginario colectivo. El plantón de Reforma, la Presidencia legítima, el gabinete alterno y la descalificación social hicieron de aquella frontera sexenal un thriller lleno de tensiones extremas.

En 2012 la idea de que volvían aquellos que todo sabían, junto con la leyenda del PRIAN, le restó protagonismo a esa alternancia en reversa.

Los Presidentes de México se reunieron en Palacio Nacional para construir juntos los pilares para la transición de poderes.

Primer acuerdo. Al inicio de la 64 legislatura, el Presidente en funciones enviará al nuevo Congreso una iniciativa de reforma a la Ley Orgánica de la Administración Pública para crear la Secretaría de Seguridad Pública Federal, determinar sus funciones y restar a Gobernación aquellas que ya no le correspondan. Cisen incluido.

Segundo acuerdo. Comenzar con el proceso para la designación desde el Congreso, a propuesta del Ejecutivo, del nuevo Fiscal General de la Nación, nuevo Fiscal Anticorrupción y Fiscal Electoral. Así, la Procuraduría General de la República se extinguirá y con ella la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Electorales (FEPADE), lo mismo ocurrirá con la Secretaría de la Función Pública.        

Tercer acuerdo. El lunes 20 de agosto se reunirán de nuevo los Presidentes, acompañados de sus respectivos gabinetes. Nunca como ahora el Presidente que se va y el que llega han aportado tanto a la estabilidad en medio del cambio de poderes.

Nunca los equipos de trabajo, saliente y entrante, han sido tan disímbolos. En su formación académica y política, en la paridad de género que su composición tiene, en la media de su edad y, sin embargo, la transición fluye por las venas de esa alta burocracia, sin visos de colapso, choque o reacciones adversas. Urbanidad política ampliada.

El segundo encuentro entre Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador arrojó saldos impensables hace apenas dos meses. Los presidentes de México contribuyen a la estabilidad política y a la distensión social.

Es cierto, sobreviven furibundos pejezombies en la eterna busca de camorra, indigestos con el triunfo, nacidos para pelear; pero el peso de esta amnistía política será mayor.

La urbanidad política no termina con la desigualdad, no matiza la violencia, no hace justicia ni evita la impunidad, pero ambos mandatarios están construyendo un antes y un después en las mudanzas sexenales.

Pavimentan caminos hacia una nación más justa, democrática y fraterna. La actitud de los Presidentes trasciende la velocidad e intensidad informativa que nos atrapó desde la noche de aquel 1 de julio.            

Elba  Historia personal que resume un estilo nacional de impartir la justicia desde la política. Poderosa encumbrada por voluntad política, encarcelada por la misma arbitrariedad. Proceso judicial en contra de la otrora poderosa lideresa magisterial que, tras un casi un sexenio entero de falta de rigor procesal en esa causa estratégica para la PGR, fue sobreseído por falta de pruebas, no por la inocencia de la imputada.

La exoneración de Elba Esther Gordillo marca un parámetro para el cambio que López Obrador promete. No ser el poder de los poderes. Adiós a las palomas mensajeras y a los halcones amenazantes. Respeto a la división de poderes y fin al uso político del ministerio público.

La historia de esta maestra deberá ser la última de ésas a las que estamos tan acostumbrados. Deberá, si es que el próximo gobierno resiste la tentación de hacer política jugando con la justicia y la gracia.

Carlos Urdiales

Carlos Urdiales

Chilango desde 1964, comunicólogo con aspiraciones periodísticas. Formado en la radio informativa, madurado en la televisión y feliz en la prensa impresa. Disfruto el reto de las redes sociales y los nuevos formatos multiplataforma. Nada me deja de asombrar, nada doy por sentado. La compleja realidad, simplifica la vocación que no claudica. Gracias siempre por leer.
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