Los primeros pasos del Nuevo Reino

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Hoy el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte (RU) presentará formalmente al presidente del Consejo Europeo, el polaco Donald Tusk, su intención de abandonar la Unión Europea (UE), esto con fundamento en el párrafo segundo del artículo 50 del Tratado de Lisboa y como respuesta directa al resultado del referéndum del 23 de junio del año pasado.

Hoy se detona formal y legalmente el proceso de salida del RU de la invención política más grande desde la creación de los estados-nación: la unión de 28 Estados para compartir comercio, leyes, derechos, moneda, estrategias, seguridad y, por supuesto, destino.

¿Qué quiere lograr con esto el gobierno de Theresa May? Esencialmente dos objetivos estratégicos:

1. Responder al electorado británico que decidió un mayoritario: “debemos abandonar la UE”. Nótese que aunque el triunfo del Brexit (salirse), en oposición del Bremain (quedarse), no fue arrollador (por el contrario, menos de 4 puntos porcentuales de diferencia) ese resultado bastó para cambiar la historia del RU.

2. Negociar un acuerdo de salida que “funcione para todas las naciones y regiones del RU y para toda Europa”. Es muy importante entender que el RU no se divorcia o rompe con la UE, “simplemente” se separa de ella. El RU no tira el agua sucia, la bañera y al bebé, por el contrario, con este proceso de salida busca una negociación que dé como resultado una nueva asociación estratégica que apoye el libre comercio entre el RU y la UE.

Si el Brexit no fue poca cosa —termina con 43 años de relaciones institucionalizadas entre el RU y Europa—, tampoco es un portazo violento e inmediato en la cara de la UE. Está previsto en norma escrita un proceso que durará por lo menos dos años y el RU ya tiene una oficina que se encargará de la tarea: el Departamento para la Salida de la UE.

Dicho Departamento no es una oficina de cuarto nivel perdida en algún rincón del organigrama. Se trata ni más ni menos de uno de los 25 Departamentos Ministeriales (secretarías de Estado) del Gobierno Británico, el más alto nivel jerárquico dentro de la estructura del Gobierno.

¿Pero por qué la mayoría votó a favor del Brexit? Fácil, por las razones de todos los días. Nada elaborado. Nada complejo. No hubo estadistas, hubo ciudadanos enojados con su status quo. Hubo ciudadanos desempleados, empobrecidos, resentidos con los bancos, molestos con su gobierno, con visión local, con añoranza por los “viejos tiempos”. Hubo empleados poco calificados, temeroso del otro, del ajeno, del extraño. Ciudadanos que querían sentirse seguros en sus trabajos, hospitales, iglesias, vecindarios, escuelas, casas. Ciudadanos que querían una mejor calidad de vida, que su voz fuese oída y obedecida. Ciudadanos a los que les importaba más ser británicos que europeos.

El RU se va. Punto. Pero no se va enojado. Se va como lo hacen los británicos: con diplomacia e inteligencia institucional. Está llevando a cabo un programa de análisis sectorial y regulatorio el cual servirá para identificar los factores clave para las empresas británicas y la fuerza de trabajo que afectarán las negociaciones con la UE. ¿La inteligencia de esto? Fortalecer su posición de negociación con la UE y vislumbrar de una manera más detallada cómo afectará la retirada a sus políticas nacionales, lo que les permitirá identificar oportunidades, así como construir un proceso de salida sin problemas.

El pueblo británico no está enojado con la UE. No los ven con desprecio y no quieren alejarse y olvidarse de ellos por completo. ¿Qué quieren? Quieren ser tan británicos como ellos quieran, aún si eso significa ser menos europeos.

Twitter: @luis_e_pereda

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