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En los laterales tiene unos útiles rines de 17”. Foto: Autocosmo

La C-HR de Toyota es construida en Turquía bajo la nueva plataforma de la firma nipona conocida como TNGA, y sus siglas significan Compact High Rider. Ya se han vendido más de 550 unidades.

El diseño es realmente atractivo; enfrente encuentras el logo en cromo de la marca, flanqueado por dos enormes faros alargados. Vista de atrás, llama la atención el atrevido diseño con líneas bien marcadas y ostentosas, aparecen las calaveras en forma de C, el alerón, así como la elevada fascia.

El interior es lo mejor. La calidad de materiales es genial, pues la piel sintética en la parte alta de la consola central, en volante  y como palanca de velocidades se siente de maravilla, pues es muy suave. Por su parte, los plásticos sí son duros, pero nada brillosos y tersos al tacto; la combinación del acabado piano en la parte central de la consola le da una apariencia muy agradable. En cuando te subas a la C-HR te vas a acordar de nosotros y percibirás lo bien hecha que está.

Del lado del equipamiento destacan la apertura como el encendido presencial, clima automático, freno electrónico, sistema de infoentretenimiento con pantalla táctil de 7”, trae radio, BT, entrada USB; pero algo que nos queda a deber es Android Auto y Apple Carplay, así como una cámara de reversa o sensores de estacionamiento.

Para impulsar la Toyota C-HR se cuenta con una máquina de 2.0L de cuatro cilindros con 148 Hp y 142 Lb-pie de torque. La trasmisión es automática CVT, con modo manual que simula la acción de siete velocidades. Respecto a seguridad, sobresalen: siete bolsas de aire, control de tracción como estabilidad, ABS, asistente en pendientes y distribución electrónica de frenado.

El manejo es cómodo y divertido, ya que se desempeña bien en todos los sentidos.

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