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¡De 2 a 3 caídas y sin límite de tiempo. En esta esquina…! Desde El Santo y Blue Demon hasta la actualidad, la lucha libre mexicana no es un deporte más, si no una disciplina que encierra las emociones y costumbres de todo un país y, por lo mismo, a partir de este 2018 se convirtió en Patrimonio Cultural de la CDMX, y ahora los héroes de carne y hueso, quienes al subirse a un ring son estrellas o villanos y debajo de él, personas comunes y corrientes por fin tienen un reconocimiento. 

Septiembre es el mes más mexicano de todos; año con año, estos 30 días se han convertido en una gran unión y al hablar de México no hay deporte más emblemático que la lucha libre.

Durante más de 100 años, la lucha libre mexicana se ha caracterizado por ser la mejor del mundo y no sólo arriba de un ring, sino también gracias a su folklor y manera de entretener al público asistente a cualquier función.

Tal es la importancia del deporte de llaves y contra llaves, que el pasado 21 de julio entró a la historia, pues en medio de una ceremonia en donde estuvieron invitados diversos gladiadores y directivos del pancracio, entre ellos El Fantasma, titular de la Comisión de Lucha Libre, dio a conocer que se convertía en Patrimonio Cultural.

“Es un momento histórico, siempre decíamos que es uno de los deportes más populares del país, parte de nuestra cultura, ahora lo decimos con mucho orgullo; quiero agradecer al jefe de gobierno, al secretario de cultura”, señaló El Fantasma.

En entrevista exclusiva para La Razón Sin Cara, uno de los máximos representantes de la lucha mexicana en Estados Unidos, habló de la importancia que tiene esta disciplina alrededor del mundo.

“Es la mejor. Los luchadores de otros países vienen acá para aprender a luchar. La lucha libre es lo mejor que ha pasado en la vida; si yo volviera a nacer quisiera ser luchador de nuevo. Su magia, el que toda la gente se apasione y que se distraiga de su día, de sus problemas, es algo que no cambio. A veces no nos damos cuenta del alcance que tiene la lucha libre, de la magnitud y relevancia hacia otras personas y es muy bonito que se pueda motivar a la gente para que cumpla sus sueños”, señaló.

Al ser cuestionado acerca de lo fácil o complicado que es llegar a una empresa como WWE, en donde él ha crecido en los últimos 9 años y en ocasiones el racismo es algo cotidiano, resaltó que “es complicado en general, no es por cultura o raza. Un dato que nadie sabe es que menos de 1% de la población en el mundo obtiene un contrato con la WWE. Los mexicanos tenemos mucho talento, pero un impedimento es el idioma, hay que entender que no sólo es llegar, luchar y ya; allá se hacen muchas actividades. Yo como experimentado, lo único que intento hacer es darle consejos a mis compañeros y ojalá lleguen más latinos”, en relación a un posible acercamiento con Penta 0M y Rey Fénix.

Por último, manifestó su alegría por el nombramiento de Patrimonio Cultural de la lucha libre, asegurando que las generaciones pasadas son las que se merecen un aplauso por lo conseguido, pues gracias a ellos se le ha dado a la lucha libre el lugar que se merece en México y el mundo.

“Ellos han hecho que la gente se enamore de México y cuando ando por el mundo y me ven con una máscara, saben que soy mexicano; es algo arraigado”.

El Santo, un orgullo de Tulancingo

¡Cuando hablamos de lucha libre es imposible no pensar en El Santo, el máximo referente del pancracio mexicano, y quien debutó el 28 de junio de 1934 en la Arena Peralvillo Cozumel como Rodolfo Guzmán Huerta, su nombre de pila.

En sus primeros seis años como luchador, el originario de Tulancingo, Hidalgo, usó pseudónimos como Rudy Guzmán y el Hombre Rojo, aún sin máscara.

El Enmascarado de Plata en una de las escenas de sus películas.

En 1942, Rodolfo decidió utilizar máscara; tenía tres alias como opciones: Ángel, Diablo y Santo, esta última fue por la que se decidió y con la que se convirtió en un inmortal.

Tanta era la fama del Enmascarado de Plata, que en 1952 conoció al empresario José Cruz, quien le ofreció un contrato para inmortalizar su nombre en las historietas y así la gente pudiera leer la vida de El Santo.

Por otra parte, Fernando Osés, luchador y actor, lo invitó en 1958 a rodar su primera película: Santo contra el cerebro del mal, misma que fue dirigida por Joselito Rodríguez.

Blue Demon, fue su principal rival. Contra el Demonio Azul protagonizó la pelea estelar del 20 aniversario del CMLL, en 1953; contienda que perdió.

El 5 de febrero de 1984, un infarto acabó con su vida cuando tenía 66 años. Ayer habría cumplido 101 años de edad.

Toño Peña revolucionó la lucha libre

Antonio Peña echó a volar la imaginación en torno a la lucha libre, deporte que revolucionó con la creación de Lucha Libre AAA, empresa que actualmente es una de las más importantes de México.

Peña creció rodeado de la magia del mundo del pancracio en las luchas protagonizadas por su tío Espectro. Tanto era su fanatismo que decidió incursionar como Espectro Junior se presentaba transportado en un ataúd y luchaba descalzo.

Su gran creatividad y amor a la lucha libre provocó que creara a la Tres Veces Estelar, empresa que se presentó al mundo en 1992 y con la cual conquisto a muchos fanáticos.

En marzo de 2000 inventó el hexadrilátero para la función Rey de Reyes.

Antonio Peña, en una función de Triple A, durante sus inicios.

Falleció en octubre del 2006. Como un homenaje a la partida del Padre de la Nueva Era de la Lucha Libre, desde 2007 se realiza Héroes Inmortales, función que reúne a los mejores luchadores y que este año se realizará el 28 de octubre, en Puebla, donde Jeff Jarrett y Dr. Wagner Jr. tendrán una lucha de cabellera contra cabellera.

Entre las grandes creaciones Peña surgieron: Pentagón, La Parka, Abismo Negro, Psicosis, Electroshock, Aerostar, Gronda, Polvo de Estrellas, El Elegido, Chessman, Alebrije, Mascarita Sagrada y los Cadetes del Espacio: Ludxor, Venum y Discovery.

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Con información de Diego Hernández, Éder Arreortúa y Enrique Villanueva

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