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Brasil amanece con movilizaciones para mostrar su apoyo al exmandatario. (Foto: AP)

El expresidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva incumplió una orden de la corte de entregarse a la policía el viernes y se resguardó con sus partidarios en la sede de un sindicato metalúrgico, en el que inició su ascenso al poder.

  • El Dato: Luiz Inácio, quien gobernó Brasil de 2003 a 2010, dejó el cargo con una aprobación mayor al 80 por ciento.

El político de bases populares, quien surgió de la pobreza para gobernar el país más grande de América Latina, tenía hasta las 17 horas de ayer (tiempo de Brasil) para entregarse a la policía con el fin de comenzar a cumplir su sentencia de 12 años y un mes de prisión, por una condena de corrupción.

Sin embargo, al cumplirse el plazo especificado, el exmandatario permanecía en la sede del sindicato. Líderes del Partido del Trabajo indicaron que Da Silva planeaba dirigirse a sus seguidores.

El juez federal Sergio Moro, considerado por muchos brasileños un héroe contra la corrupción por su labor al frente de la “Operación Autolavado”, ordenó a Lula entregarse a la policía en Curitiba, a 417 kilómetros (260 millas) al suroeste de Sao Bernardo do Campo, un suburbio de Sao Paulo.

Dos fuentes cercanas al brasileño, quienes hablaron en anonimato, dijeron que el exmandatario no se presentaría en Curitiba, aunque evaluaba esperar a la policía en la sede sindical o se entregaba en Sao Paulo.

Obligar a que Lula saliera del recinto el viernes habría sido una pesadilla logística, ante los miles de seguidores que se encontraban afuera del recinto sindical, sin contar el enorme tráfico que registraba Sao Paulo.

“No veo por qué él debería entregarse sólo porque el juez Moro sufre una crisis de ansiedad”, declaró a los medios el senador Lindbergh Farias, del Partido de los Trabajadores, en la sede del sindicato.

“Yo creo que ellos deberían pasar por la vergüenza de venir aquí y llevárselo delante de todas estas personas… esas imágenes serían vistas alrededor del mundo y será algo histórico”.

La orden de Moro fue girada el jueves, horas después de que el Supremo Tribunal Federal denegó por votación de seis votos contra cinco una solicitud de Lula de no ir a la cárcel mientras apela una sentencia que, según él, es sólo una maniobra para impedir que su nombre aparezca en las boletas de las elecciones de octubre. A pesar de sus problemas legales, es el favorito en las encuestas.

En un comunicado, el magistrado dijo que le dio la oportunidad de entregarse de manera voluntaria porque fue presidente del país. Dijo que se le había preparado una celda especial, alejada de otros presos, en la cárcel de Curitiba.

El año pasado Moro declaró culpable al expresidente de hacer favores a una constructora a cambio de la promesa de un apartamento en primera línea de playa. El fallo fue ratificado en enero por un tribunal de apelaciones.

La celeridad con la que el juez emitió la orden de arresto sorprendió a muchos, ya que, según algunos expertos en derecho, hay cuestiones técnicas de la fallida apelación de Lula que no serán solucionadas hasta la semana próxima.

 

Con información de Agencias.

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