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venezolanos intentan robar un tráiler que transporta arroz en Puerto Cabello, Venezuela, el pasado 23 de enero. Foto: AP

Desde la sofocante cabina de un camión, Carlos Del Pino presenció cómo uno de sus colegas fue interceptado en medio de la vía por unas 20 personas que, apuntándole con una pistola, lo obligaron a detener su vehículo repleto de maíz a granel, para saquearlo, en una muestra de la ola de ataques a comercios, fincas ganaderas y transportes cargados con cualquier mercancía, que han estremecido al país petrolero en las últimas semanas. “Eso fue una cosa de terror”, expresó Del Pino al recordar los momentos de angustia que vivió.

En catorce años como transportista, Del Pino en un buen mes puede llegar a ganar el equivalente a unos 100 dólares, lo suficiente para mantener a su esposa y dos hijas. Sin embargo, a pesar de sus miedos, él entiende la desesperación de sus compatriotas ante la severa escasez de alimentos y la inflación que ya está por el cielo, y que se estima podría alcanzar este año los cinco dígitos. “Ellos tienen que saquear para comer”, agregó.

En medio de este panorama, el gobierno de Nicolás Maduro eliminó la tasa de cambio protegida, que era utilizada desde hace dos años para las importaciones estatales, y decretó que todas las operaciones con divisas se realizarán bajo el sistema de cambio flexible, en el que el valor de la moneda es fijado por el mercado, sin intervención de las autoridades monetarias.

Con esta regulación se deroga el tipo de cambio protegido de 10 bolívares por dólar, que se empleaba desde 2016 para las importaciones públicas de alimentos y medicinas. Ahora, estos productos se importarán a Venezuela a una tasa de 16 mil 500 bolívares por dólar (según la tasa de ayer); es decir, a un precio mil 650 veces mayor.

El nuevo convenio cambiario, que entró en vigencia ayer tras su publicación en la Gaceta Oficial, “aplicará para todas aquellas operaciones de liquidación de monedas extranjeras del sector público y privado”, aseguró el Ejecutivo a través de la resolución en la que deroga la tasa de cambio más barata del mercado.

Las modificaciones al sistema de control de cambio, que está vigente desde 2003, se da en un contexto de una desbordada inflación que finalizó el año pasado en dos mil 616 por ciento, según estimaciones de congresistas opositores, y que podría alcanzar este año, 13 mil por ciento, según cálculos del Fondo Monetario Internacional. Se espera que la eliminación del tipo de cambio protegido tenga repercusión en la inflación. 

Los saqueos esporádicos y las protestas por alimentos impulsadas por los pobres que padecen hambre han aumentado vertiginosamente en las últimas semanas en Venezuela, país que no es ajeno a los disturbios. Pero los hechos recientes tienen un rostro diferente a los que se vieron en las protestas del año pasado, que fueron protagonizados por la clase media, que tomó las calles para tratar de deponer al presidente Nicolás Maduro.

“Estas protestas vienen de personas de las clases más bajas, que simplemente no tienen suficiente para comer,” dijo David Smilde, investigador senior de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA), quien ha pasado décadas investigando a Venezuela. “Ellos quieren alivio, no necesariamente para forzar la salida de Maduro del poder”.

Aunque el fenómeno de los saqueos se viene escuchando en Venezuela desde febrero de 1989, a raíz del conocido “Caracazo”, donde fallecieron unas 300 personas al ser reprimidas por las fuerzas de seguridad en Caracas y una localidad vecina a la capital, el sociólogo e investigador Carlos Aponte afirmó que hay grandes diferencias entre los eventos de esa época y los que se registran en la actualidad. Aponte dijo a AP que los saqueos de los últimos meses se dan en el marco de un deterioro económico y social “sustancialmente más grave” que los ocurridos en 1989.

Las cifras de saqueos de comercios y transportes de las dos primeras semanas del año, que suman 110, superaron en más de cinco veces los registros de enero del año pasado y rebasaron ampliamente los reportes de enero de los últimos tres años, según la organización Observatorio Venezolano de Conflictividad Social. Los violentos incidentes dejaron en las dos primeras semanas de 2018 al menos cinco fallecidos.

El chavismo da un bono de Carnaval

El presidente venezolano Nicolás Maduro anunció ayer la asignación de un Bono de Carnaval por el monto de 700 mil bolívares (tres dólares) que se entregará a partir del próximo 5 de febrero.

Desde el Palacio de Miraflores, donde el jefe de Estado dirigía un consejo de ministros, manifestó que este bono es “para que nadie pueda amargarle los carnavales al pueblo de Venezuela. Ellos (los sectores de derecha) le hacen la guerra al pueblo; yo abrazo y protejo al pueblo”.

En transmisión conjunta de radio y televisión resaltó que además de la entrega de bonos protectores, su gobierno acompaña al pueblo a través de iniciativas como los Comités Locales de Abastecimiento y Protección (CLAP), la generación de empleo y la protección al trabajo.

“Ahí estoy yo y voy a estar siempre, porque fue la orden que me dio el comandante Chávez”, afirmó.

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