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Diosdado cabello (centro) conmemora el golpe de Estado de 1992, el pasado 4 de febrero, en Caracas. Foto: AP

El poderoso vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela, Diosdado Cabello, fue investido ayer como presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, que está bajo control del oficialismo y es rechazada por los críticos locales y extranjeros del gobierno venezolano, que denuncian autoritarismo en el país.

“Yo no tenía ningún plan” de asumir la presidencia de la Constituyente, dijo Cabello en un discurso tras su juramentación. Agregó que jamás ha eludido las responsabilidades que le da “la revolución” en alusión al proyecto político ideado por el ahora fallecido presidente Hugo Chávez.

Cabello, de 55 años, sustituye a la excanciller Delcy Rodríguez, quien la semana pasada fue designada vicepresidenta de Venezuela en sustitución de Tareck El Aissami, quien encabeza el nuevo Ministerio de Industrias y Producción Nacional.

El 14 de junio, la Constituyente autorizó a Rodríguez y a Eduardo Piñate separarse de ese cuerpo legislativo, para asumir la Vicepresidencia de la República y el Ministerio para el Proceso Social del Trabajo, respectivamente.

  • El Dato: La incorporación de Cabello a la cúpula del gobierno se produjo en mayo de 2001: fue designado ministro de la Secretaría.

La Constituyente, que se instaló en agosto de 2017 y está a cargo de reescribir la carta magna, no es reconocida por los gobiernos de Estados Unidos, Europa y numerosos países de la región, por considerarla ilegítima y tendría como fin consolidar “la dictadura” del presidente Nicolás Maduro.

Los adversarios locales del gobierno temen que la redacción de una nueva carta magna tenga como propósito convertir al país en un Estado socialista unipartidista. Maduro ha rechazado esas acusaciones.

En mayo pasado, EU impuso sanciones contra Cabello, a quien acusa de narcotráfico y de dirigir una importante red de corrupción que desvió fondos de compañías estatales a cuentas en Rusia y otros países. Ese país ha sancionado a decenas de altos funcionarios de Venezuela en los últimos meses, entre ellos Maduro, por violaciones a los derechos humanos, acusaciones de narcotráfico y la erosión de las garantías democráticas.