Maduro y Castro arropan a Ortega y acusan a “derecha golpista” por violencia

Mientras en Nicaragua se llevaba a cabo la toma violenta de Masaya, el Foro de Sao Paulo reconocía avances del gobierno sandinista de Ortega; atribuyen enfrentamientos a derecha golpista y al injerencismo

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Sao Paulo
Mandatarios de los países miembros del Foro de Sao Paulo, en la inauguración en La Habana. (Foto: Especial)

El Foro de Sao Paulo, que se celebró en La Habana Cuba, condenó en términos enérgicos los intentos de la “derecha golpista” por derrocar al gobierno sandinista del presidente nicaragüense Daniel Ortega y reconoció el derecho legítimo de éste a defenderse.

El respaldo al gobierno de Nicaragua, que ha recibido severas críticas de grupos de derechos humanos por la represión y la violencia ejercida contra protestas que exigen la renuncia de Ortega, fue expuesto en una resolución emitida por el XXIV Encuentro del Foro de Sao Paulo, destacó este miércoles la prensa nicaragüense.

Durante los debates, dirigentes de partidos y organizaciones, intelectuales y autoridades de América Latina, El Caribe, África, Asia y Europa presentes coincidieron en la necesidad de defender a los gobiernos de Nicaragua y Venezuela ante los intentos desestabilizadores del imperialismo estadunidense.

Por ello, al pronunciarse sobre la situación en Nicaragua rechazaron el “injerencismo” y condenaron las “acciones desestabilizadoras, violentas y terroristas de la derecha golpista”, citó el canal nicaragüense TN8 al dar cuenta de la reunión del Foro de Sao Paulo, que la víspera cerró dos días de debates.

En una resolución, el Foro respaldó al gobierno de Nicaragua por sus avances en el restablecimiento del orden, así como en los derechos del pueblo nicaragüense, violentados por los “golpistas de la derecha”, que pretenden desconocer el orden constitucional del país.

“Rechazamos de forma enérgica la política intervencionista de Estados Unidos en los asuntos internos de Nicaragua Sandinista”, indicó el documento y precisó que en el país se está implementando la fórmula aplicada por el imperialismo estadunidense a los países que no responden a sus intereses hegemónicos.

Refirió que esa fórmula es causar “violencia, destrucción y muerte mediante la manipulación y la acción desestabilizadora de los grupos terroristas de la derecha golpista, que boicotean la búsqueda del diálogo, el cual constituye el mejor camino para superar la actual crisis”.

Destacó que alcanzar la paz es indispensable para la continuación del proceso de transformaciones sociales impulsado por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) desde el gobierno presidido por Daniel Ortega, “que ha reducido de manera notable la pobreza y la desigualdad social en ese hermano país”.

El Foro de Sao Paulo también condenó los graves actos de barbarie y violación a los derechos humanos cometidos por la “derecha golpista”, la cual “ha negado el derecho a la libre circulación, destrucción y quema de viviendas y edificios públicos, secuestros, torturas y asesinatos”.

Consideró que con la edificación de tranques por parte de ciudadanos que se oponen al gobierno nicaragüense a fin de protegerse de los ataques de la policía y grupos paramilitares, “los criminales de grupos fascistas” han secuestrado ciudades enteras, imponiendo el terror y la muerte entre sus habitantes.

Asimismo, reconoció el legítimo derecho a la defensa, ejercido por el gobierno sandinista, “defensa que ha pretendido ser presentada por los medios de comunicación de la derecha como masacres contra el pueblo”, aunque expresó su pesar por las muertes acaecidas como producto de la violencia.

Tras atribuir la violencia y las torturas a los opositores, el Foro manifestó su apoyo a la continuación de las investigaciones y aclaración de todos los crímenes cometidos, y llamó a todas las fuerzas progresistas y revolucionarias a fortalecer la solidaridad con la lucha del pueblo nicaragüense.

La resolución del Foro de Sao Paulo fue emitida la víspera mientras en Nicaragua tenía lugar una “operación de limpieza” por parte de la policía y grupos paramilitares de todos los tranques en la ciudad de Masaya, bastión opositor, por orden del presidente Ortega.

Nicaragua se encuentra en una crisis sociopolítica desde el pasado 18 de abril, cuando estallaron protestas en contra de las reformas al sistema de Seguridad Social, pero la represión de las manifestaciones y los ataques impunes de grupos paramilitares atizaron la inconformidad social.

Los obispos de la Conferencia Episcopal Nicaragüense (CEN) impulsaron un Diálogo Nacional entre la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia (que agrupa a estudiantes, campesinos, empresarios y sociedad civil) y el gobierno de Ortega para tratar de encontrar una solución pacífica a la crisis.

Sin embargo, este diálogo que ya había alcanzado unos acuerdos que, según la Alianza Cívica, el gobierno ha incumplido, está paralizado en medio de una escalada violenta en la crisis, que ya ha dejado más de 360 muertos, la mayoría a manos de grupos paramilitares y la policía afines a Daniel Ortega.

Centenares de paramilitares, custodiados por la policia, recorren el país en caravanas de decenas de camionetas de lujo y con armas de guerra de grueso calibre, atacando a las poblaciones que se han defendido con morteros caseros, piedras y objetos domésticos.

Desde el pasado 18 de abril los nicaraguense se han volcado a las calles en multitudinarias marchas nunca vistas en este país centroamericano, a pesar de los cual han sido tildados por la vicepresidenta Rosario Murillo, esposa de Ortega, de “minúsculos” y “vandálicos”.

El Foro de Sao Paulo nació en Brasil en 1990 tras la caída del Muro de Berlín, con el objetivo de unir esfuerzos ante los desafíos que implicaba el fin del bloque socialista en Europa y el avance neoliberal en Latinoamérica, por lo que cada año se reúne para debatir situaciones y articular estrategias comunes.

Fue creado en Sao Paulo por el Partido de los Trabajadores de Brasil y en la actualidad agrupa a 111 partidos y organizaciones políticas de izquierda de América Latina y el Caribe, aunque a los encuentros también asisten grupos de otras regiones del mundo como Europa y Asia.