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Foto: Especial
Foto: Especial

Aquellos rasguños que le quedaron marcados en el pecho, el abdomen y las costillas eran la evidencia de su crimen. Por eso Alan inventó que había tenido un problema en la calle y tuvo que defenderse. Sin embargo era una mentira: eran las huellas de defensa de Gabriela Cifuentes, la maestra de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) a la que había asesinado junto con su hija Sol.

Alan quiso engañar a todos. Se tomó una fotografía levantándose la playera y mostrando esos rasguños.

“Los policías están buenos para puras mamad… lo bueno que no pasó de los pierrotasos”, escribió en su perfil de Facebook junto a esa fotografía, en poder de La Razón, solo unas horas después de presuntamente cometer el crimen.

Pero ahora las autoridades saben la realidad de esas heridas. Graciela Cifuentes se las produjo al tratar de defenderse en su casa, donde él ya había matado a su hija Sol, estudiante de arquitectura de la UNAM y exnovia de Alan, el pasado 15 de marzo.

Gráfico: La Razón de México

Ayer la Procuraduría de Justicia de la Ciudad reveló que tras practicarle un comparativo de pruebas de ADN a Alan, con los restos de piel hallados en las uñas de la profesora de la máxima casa de estudios, dio un resultado positivo.

El lunes, La Razón reveló que Alan fue detenido el fin de semana por agentes de la Fiscalía de Homicidios.

Su teléfono celular permitió ubicarlo el día del crimen en el lugar y a la hora en que éste se cometió.

Después se fue de ahí y tomo una ruta rumbo a la colonia Los Volcanes, en Tlalpan, en donde abandonó el auto que había robado de casa de Graciela y su hija Sol. Ese carro lo dejó cerca de casa de sus abuelos.

Las indagatorias de las autoridades revelan que Alan mantuvo una relación de noviazgo con Sol durante algún tiempo

  • El Dato: El auto de las víctimas fue abandonado a unas calles de los abuelos de Alan, ubicado en la delegación Tlalpan.

Sin embargo, cuando ella buscó terminarlo, él enfureció y eso provocó que la asesinara. Después mató a su mamá.

Para tratar de engañar a las autoridades, aprovechó que la casa de su exnovia y su madre estaba en reparación, tras el sismo del pasado 19 de septiembre para prenderle fuego al inmueble de la colonia Santa Rosa Xochiac, de la delegación Álvaro Obregón.

De acuerdo con la Procuraduría capitalina, el dictamen será integrado a la carpeta de investigación que se presentarán ante el juez de control, con la finalidad de que vincule a proceso a Alan, a quien se prevé una sentencia de 120 años de prisión.