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Foto: Especial

Al gran AC/DC le llega la rola final, que sea “Let There Be Rock”. Dos de los hermanos Young se fueron de este mundo en un mes. George Young, guitarrista de los Easybeats, compositor y productor (“Love Is In The Air”) que produjo siete discos esenciales de AC/DC, murió en octubre a los setenta años. En noviembre fue Malcolm Young, fundador del grupo señalado como “el mejor guitarrista rítmico del rock”, según Tom Morello de Rage Against the Machine y el músico-productor-periodista Tim Sommer.

AC/DC es el grupo de rock por antonomasia. Su carrera es un boogie áspero, macizo y estruendoso sobre dos muertos (el vocalista Bon Scott falleció en 1980), una discografía de diecisiete discos y tres grabaciones en vivo, más de 110 millones de copias vendidas, y el clásico Back in Black de 1980, el disco rudo que “roza la perfección” y el segundo más vendido en la historia del rock. Desde 1973, Angus y Malcolm Young lograron sobreponerse a las adversidades, convertirse en una marca endiablada y empresa familiar millonaria, hasta toparse con la muerte del Hermano Malcolm a los sesenta y cuatro.

 

En 2014, cuando grababan Rock or Bust, al Hermano Malcolm le diagnosticaron demencia

 

El caradura forjó el sonido que los caracterizó por mantener en guardia un ritmazo descendiente del blues. Era el responsable de impulsar y estabilizar al grupo con sus poderosísimos riffs. Esos patrones que creaba en la guitarra daban sostén y movimiento a AC/DC; siempre atrás, la barredora de la banda, como un guardián del sonido entre los Marshalls. El requinto, la espectacularidad y el desorden, son irresponsabilidad del Hermano Angus, quien siempre pierde el control. A su lado, Malcolm fue coautor de todas las canciones y dínamo maligno del grupo que encabeza las listas favoritas de ventas, de éxitos y censores por “satánicos, suicidas, asesinos y terroristas”. Era el más canijo del grupo, el más gandalla y —después de Scott— el más pisto. El alcohol lo llevó a un retiro del que volvió sobrio en los noventa, se mantuvo firme hasta el final. Perfeccionista de la técnica y el estilo, siempre tocó guitarras Gretsch —le hicieron su modelo en 95, la G6131MY— y nunca usó un pedal de efectos. Rock puro y duro. La última vez que tocó en vivo fue en 2010, en Bilbao, donde comenzó a mostrar síntomas. En 2014, cuando grababan Rock or Bust, al Hermano Malcolm le diagnosticaron demencia. Maltrecho, el grupo siguió sin él.

Estudiante en la secundaria del rock durante los ochenta, AC/DC fue el soundtrack liberador que me jaló a escucharlos tres veces en vivo como un poseso. Siempre han sido endemoniadamente divertidos, la clase de maldad que te pone flojito después de la primera cerveza. El Diablo seductor en el hombro izquierdo: “Tú éntrale. Nomás tantito”. Y moles infernales. Basta escuchar el disco Highway to Hell de 1979 para estar de acuerdo: Malcolm Young era el mejor guitarrista de su calaña.

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