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Foto: Especial

México se consolidó como el primer país de América Latina, y el séptimo a nivel mundial, con el mayor número de bienes reconocidos en la Lista del Patrimonio Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). El valle de Tehuacán-Cuicatlán, un hábitat originario de Mesoamérica, fue inscrito en la lista, en la categoría Sitio mixto, con lo que suma ya 35 lugares protegidos por el organismo.

El valle de Tehuacán-Cuicatlán, enclavado entre los estados de Puebla y Oaxaca es refugio de más de 140 especies de aves. Se caracteriza por su relieve accidentado y su clima cálido-semiseco.

Gráfico: La Razón de México

De acuerdo con los biólogos y arqueólogos que han  trabajado en la preservación de la zona, este valle evidencia la adaptación del ser humano al ambiente, a lo largo de 14 mil años y representa una de las zonas áridas con mayor diversidad con una superficie de 145 mil 255 hectáreas, aproximadamente.

Gráfico: La Razón de México

En sus tierras se pueden apreciar aún las huellas de la domesticación de plantas, sistemas agrícolas y prácticas complementarias con el uso de cactáceas y la producción de sal, asentamientos residenciales y diversos sistemas políticos, religiosos y lingüísticos.

El valle también fue testigo del surgimiento de las lenguas proto-otomangues que dieron lugar a la familia lingüística más antigua y diversificada del continente americano, el otomangue, con fuertes raíces que perviven hasta nuestros días.

Gráfico: La Razón de México

La candidatura del Valle de Tehuacán-Cuicatlán está fundamentada en el programa temático de la UNESCO sobre evolución humana: Adaptaciones, Dispersiones y Desarrollo Social (HEADS).

Gráfico: La Razón de México

Al respecto, el propio Centro del Patrimonio Mundial señaló el desafío y la complejidad que representa la candidatura de estos sitios y de los lugares relacionados con los orígenes de la humanidad. Aseguró que se piensa que en América, están subrepresentados en la Lista del Patrimonio Mundial, de ahí la importancia y pertinencia de asegurar el reconocimiento, la conservación y la investigación de sitios relacionados con el proceso de evolución, la adaptación, la dispersión y el desarrollo social en el continente.

La nominación de este bien mixto mexicano atiende también los objetivos del Plan de Acción para el Patrimonio Mundial en América Latina y el Caribe (2014-2024), en cuanto a reforzar la credibilidad de la Lista del Patrimonio Mundial; asegurar la conservación eficaz de los bienes del patrimonio mundial; garantizar el desarrollo de capacidades, particularmente en el apoyo en la preparación de propuestas de inscripción a la Lista; y en el fortalecimiento del papel de las comunidades en la correcta implementación de la Convención para la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural, de 1972.

La evaluación y reconocimiento a la candidatura mexicana contó con la intervención de 15 delegados de los siguientes países miembros del Comité: Australia, Azerbaiyán, Baréin, Brasil, Cuba, España, Guatemala, Hungría, Kuwait, Noruega, San Cristóbal y Nieves, Tanzania, Túnez, Uganda y Zimbabue.

Finalmente, la inscripción de este sitio presenta al mundo un cambio de paradigma conceptual.

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