Buenos diaaaas ... te vamos a denunciar

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

Foto Especial

En Morelia, Michoacán

En Morelia, Gustavo Madero se acercó a la mesa de Ernesto Cordero. Éste se levantó y lo miró fijamente a los ojos, pero frente a frente. Esta vez no hubo vituperios, sino un saludo turulato que heló la atención de los senadores del Partido Acción Nacional (PAN) en el desayuno de su reunión plenaria.

—Buenos días— dijo Cordero, quien dejó Pennsylvania en 1997 para trabajar con Felipe Calderón.

—¿Cómo estás?— contestó de forma seca el presidente del PAN.

La tregua de su batalla duró un instante. Lo que tarda la risa forzada de Cordero y un apretón de Madero sobre la coyuntura del codo, como para impedir el abrazo de dos correligionarios que se desprecian.

Recientemente en un audio se escuchó a Cordero decir: “Estos cabr... han abusado… inches ladrones”, en referencia a Madero y sus allegados, señalados de extorsionadores.

“Los saludos de dos hombres en el ring tienden a ser fríos. No conozco boxeadores abrazándose antes de la pelea”, justificaría Roberto Gil, ex secretario particular de Calderón y cuyo corazón ahora late hacía Cordero.

Oficialmente el registro de candidatos para renovar la dirigencia no ha empezado, pero el panorama entre panistas es claro: la pelea se va a dar entre Cordero, quien busca reinstalar al calderonismo al frente, y Madero, empeñado en retener su poderío.

Sin embargo, la disputa entre ambos líderes ha cumplido más de un año. Y la mañana de ayer, desde minutos antes del frío desayuno para la agenda del siguiente periodo de sesiones, siguió la contienda, y parece que se intensificará conforme se acerque la fecha para el relevo de la presidencia del PAN.

Cordero consideró que su líder es oportunista y debe irse del partido. “Utilizó la base de datos de Aguascalientes para acercarse a la gente y utiliza los recursos del partido para promocionarse”.

Madero le contestó después, pero tampoco de frente. Lo hizo cuando tuvo a la prensa local y nacional. Pidió a su correligionario que presente su denuncia al departamento de quejas del partido.

En el encuentro, Madero quiso demostrar quién es el líder.

—Deben sentirse orgullosos de las reformas aprobadas en el Congreso, es una deuda histórica.

—No queremos que haya intervención de la presidencia del partido para suplir al Senado en las tareas por venir. ¡Ya no hay Pacto!— relató Gil Zuarth que así fue la respuesta frente a un escenario con más de 50 leyes a discutirse en el Congreso.

En ese encuentro privado, Roy Campos, de Consulta Mitofsky, quien entró con una agenda bajo el brazo, dio a conocer los resultados de una encuesta pagada por el PAN con tres ejes principales: a) las reformas son entendidas como logros del PRI; b) las reformas no reditúan popularmente al partido, y c) la economía es la principal preocupación de la opinión pública.

Hasta hace no mucho, 24 de 38 senadores del PAN apoyaban a Madero, pero después de que éste depuso de la coordinación del Senado a Cordero para poner a Jorge Luis Preciado —quien por cierto atestiguó el saludo frío— sus adeptos se resquebrajaron.

Panistas incondicionales de Cordero, como Gabriela Cuevas y Salvador Vega, entre al menos otros siete u ocho, ya están en el otro bando.

Pero Cordero hace rounds de sombra. Esta mañana saldrá a correr al lado de Javier Lozano “en short cortito”, se anunció. Y quizá para incitar al morbo de ver músculo y que Cordero impresione a su oponente.