Jueves 24.09.2020 - 05:39

Cada década el país pierde a 860 mil niños genio

Cada década el país pierde a 860 mil niños genio
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Foto Especial

En México hay cerca de un millón de niños genio, de ellos sólo el 14 por ciento recibe atención para desarrollar sus capacidades intelectuales, el 86 por ciento restante está en riesgo de perder su talento por no ser detectado a tiempo.

“Lo primero es el diagnóstico, si a un niño no lo detectan esa capacidad extra se pierde, es como no usar un brazo. Lo que sucede es que esta sobrecapacidad no se va a aprovechar y tendrá una regresión a la media”, comenta en entrevista con La Razón el médico cirujano Asdrúbal Almazán, director general del Centro de Atención al Talento (Cedat) y padre de Andrew Almazán, considerado el niño genio de México.

Antonio Rada, presidente de Telegenio que tiene un coeficiente intelectual de 155, coincide con Almazán en que “tienen que ser diagnosticados adecuadamente porque todo mal diagnóstico tiene malas consecuencias, muchos pierden esa capacidad” y afirma que la atención a los pequeños con talento es algo muy importante porque gracias a eso se puede desarrollar adecuadamente.

Caminar a temprana edad, hablar mucho, necesidad de investigar y preguntar, una gran capacidad de memoria y orientación, son algunas características que tienen desde pequeños los niños genio y para el director del Cedat estos rasgos deben ser observados por los padres.

Sin embargo, para identificar a un niño sobredotado hay que realizar pruebas psicométricas. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) los también llamados niños talento tienen un Coeficiente Intelectual superior a los 130 puntos.

Uno de los problemas fundamentales es que por desconocimiento, mal diagnóstico médico o falta de atención en ocasiones son expulsados de las escuelas por ser “problemáticos” o los medican por tener déficit de atención e hiperactividad.

“Suele suceder que cuando se les diagnostica con déficit de atención e hiperactividad se les manda a terapia, prácticamente se la pasan sedados y consumen medicamentos que detiene su actividad y capacidad intelectual”, precisa el cirujano.

“Muchos de ellos sufren de frustración y tienen problemas en la escuela, rebeldía y piensan que la escuela no les aporta gran interés. Se convierten en grandes fracasos educativos”, afirma Rada.

UNA MINORÍA OLVIDADA. De 1997 a 2009 la atención a niños diagnosticados con sobrecapacidad cayó en un 68.5 por ciento.

Actualmente hay 140 mil pequeños genios detectados, pero de ellos sólo 50 mil son atendidos.

“Al principio y durante mucho tiempo fue una minoría olvidada en el país, por fortuna estamos empezando a revertir esa tendencia. Entre 2010 y 2012 la detección y atención se ha incrementado a niveles muy superiores”, comenta Rada quien a través de su fundación Telegenio busca difundir las características de los niños con capacidad intelectual por encima del promedio, así como colaborar con la Secretaría de Educación Pública en la creación de planes de detección y atención educativa.

En ese sentido, la SEP inició en febrero de este año el programa que permitirá que los niños con aptitudes sobresalientes puedan adelantar sus estudios y, de esta manera, avancen del preescolar a primaria, de ésta a la secundaria y de ahí al bachillerato, sin cursar uno de lo grados, ya sea porque ingresaron a una edad más temprana o fueron promovidos a otro nivel escolar.

Pero las organizaciones civiles también hacen su parte, tanto en la detección como en el apoyo educativo. En el Cedat hay más de 40 especialistas que atienden a los niños con sobrecapacidad y les dan clases paralelas a las que toman en la escuela. También Telegenio ha buscado presentar al gobierno un programa nacional a 25 años de atender a ese sector.

“Uno de los grandes problemas es que la educación es estandarizada y, además se cree que como son muy inteligentes aprenden solitos. Lo que nosotros proponemos es que así como cada estado tendrá su centro de atención para niños con capacidades especiales, haya lugares para niños superdotados”, comenta Rada.

NIÑOS UNIVERSITARIOS. Dafne Almazán es la persona más joven en iniciar una carrera universitaria. Rompió el récord de su hermano Andrew, quien a los 16 años se convirtió en el sicólogo más joven del país.

En menos de cuatro años terminó la primaria, la secundaria y la preparatoria. Tiene sólo 10 años, y el 8 de mayo debutó como universitaria y, de seguir así, será la licenciada más joven de México.

Dafne comenzó con clases de sicología en el Instituto Tecnológico de Monterrey. A pesar de avanzar rápidamente en sus estudios la niña no convive con universitarios.

“Lo que están haciendo en el Tec son cosas que no se han hecho en el mundo, que es trabajar de manera tutorial. Nuestros hijos no han estado en contacto con sus compañeros, ellos están trabajando con los maestros.

Esto es importante porque la interacción social la dan con niños de su edad”, afirma el padre de la pequeña, Asdrúbal Almazán.

De acuerdo al convenio que han hecho con los profesores y con psicólogos de la institución educativa, no recomiendan la convivencia de los niños con sobrecapacidad con adultos, para que no tengan algún problema psicológico alguna vez.