Como pantalla, #2 del CJNG tenía Jetta y evitaba escolta

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Foto Especial


A pesar de ser el segundo al mando del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), y hermano de Nemesio Oseguera, líder de este grupo delictivo, Antonio Oseguera Cervantes, manejaba un perfil completamente bajo para pasar desapercibido ante las autoridades. Se trasladaba en un Jetta 2010, no usaba escoltas, ni chofer y se decía comerciante de ropa.

Por eso no resaltaba entre sus vecinos del municipio de Tlajomulco de Zúñiga, en Jalisco. Así, nadie sospechaba sobre su actividad delictiva.

Las autoridades ahora saben que este hombre apodado Tony Montana, era quien se encargaba de sobornar a las autoridades para que trabajaran con ellos.

Entregaba cuotas a semanales a policías municipales y estatales para tener su protección, y para que los alertaran sobre operativos del gobierno federal, revelaron a La Razón funcionarios del Gabinete Nacional de Seguridad.

Aunque viajaba siempre en aquel Jetta 2010, Antonio Oseguera Cervantes gastaba millones de pesos en la compra de armamento. Era el responsable de traer desde Estados Unidos las armas que utilizaban los integrantes del cártel.

Rifles Barret calibre 50 capaces de derribar un helicóptero o penetrar cualquier blindaje, granadas de fragmentación, lanzagranadas, fusiles AK47, y demás armas largas era parte de lo que compraba para el uso de los integrantes del grupo delictivo.

Los elementos de la Comisión Nacional de Seguridad (CNS) que encabeza Renato Sales Heredia, le siguieron la pista durante los últimos meses y así supieron que usaba el Jetta. De esta manera, comenzaron a seguirlo.

El viernes pasado los agentes federales junto con elementos del Ejército mexicano, organizaron un operativo muy cerca de su casa y esperaron a que saliera como lo hacía regularmente.

Oseguera Cervantes salió en aquel automóvil e intentó pasar desapercibido. Al ser detenido sacó una licencia y una credencial con el nombre de Joel Mora Garibay y aseguró que lo confundían.

Sin embargo, los elementos de la CNS que ya sabían de su estrategia para ocultarse, lo aprehendieron. El fin de semana declaraba en instalaciones de la Procuraduría General de la República, en espera de que las autoridades determinaran si lo enviaban a prisión o lo arraigaban.

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