Concluye Cumbre de Unasur sin resolver divergencias regionales

Concluye Cumbre de Unasur sin resolver divergencias regionales
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Notimex

La Cumbre extraordinaria de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) concluyó hoy en la patagónica ciudad argentina de Bariloche sin que se resolvieran las profundas divergencias entre los países de la región.

Las más de siete horas de debate en el salón Bustillo del hotel Llao Llao, ubicado a 25 kilómetros del centro de Bariloche, resultaron insuficientes para que los gobernantes acercaran posiciones respecto al tema del acuerdo militar entre Colombia y Estados Unidos.

El cónclave, de hecho, terminó casi como empezó: sin acuerdo en torno al polémico tema de la operación de militares estadunidenses en siete bases colombianas y con diferencias incluso respecto a la forma de solucionar el conflicto armado interno en Colombia.

El presidente Alvaro Uribe Vélez salió airoso de la cita al evitar una condena directa del bloque al acuerdo militar con Washington, ya que la Unasur sólo se manifestó en contra de las "bases extranjeras que atenten contra la soberanía" de los países.

El gobierno de Bogotá, sin embargo, ha dejado en claro que el acuerdo no implica la instalación de bases "extranjeras" en Colombia, ya que las tropas estadunidenses que llegarán a ese país operarán desde instalaciones militares bajo soberanía colombiana.

Uribe Vélez aclaró además que las operaciones militares se limitarán a la lucha contrainsurgente y antidrogas en Colombia, por lo que el acuerdo, a su juicio, no constituye una amenaza a la seguridad de los países fronterizos y el resto de la región.

Pero las diferencias también volvieron a hacerse patentes en cuanto a la posición de Colombia y los gobiernos de los países vecinos respecto a la forma de resolver el conflicto armado interno que azota a ese país desde hace cuatro décadas.

Al cierre del cónclave, y cuando quedaban sólo segundos para que el presidente ecuatoriano Rafael Correa diera por concluido el encuentro, el presidente venezolano Hugo Chávez tomó la palabra para referirse en breves palabras al tema.

"Nuestra propuesta, para que la Unasur la comience a considerar, es la paz de Colombia", dijo el mandatario venezolano.

La respuesta de Uribe Vélez, sin embargo, no se hizo esperar. El gobernante reafirmó su posición de que la paz llegará a Colombia cuando se derrote a los grupos armados irregulares.

El mandatario aseguró, además, que el conflicto armado interno colombiano se resolverá "evitando que (los guerrilleros) cuenten con albergue" en terceros países, ya que "mientras se puedan refugiar en alguna parte, no les va a interesar la paz en Colombia".

El presidente Correa, por su parte, dio por zanjado el breve intercambio de palabras entre sus pares de Colombia y Venezuela al subrayar que el mejor camino para poner fin al conflicto armado es el "diálogo" entre las partes.

Uribe Vélez y Correa dedicaron sus últimas palabras en el cónclave a comentar la crisis en las relaciones Colombia-Ecuador, rotas desde marzo de 2008 por la incursión colombiana en suelo ecuatoriano para atacar un campamento guerrillero clandestino.

El mandatario colombiano le reclamó a Correa por el juicio que se le sigue en Ecuador al ex ministro colombiano de Defensa, Juan Manuel Santos, a quien un tribunal ecuatoriano responsabiliza de la incursión del año pasado, en la que murió una veintena de personas.

Además de recordarle a su homólogo colombiano que los tribunales de su país son independientes, Correa le expresó su "dolor" por la decisión de Uribe de ausentarse de la cita de la Unasur en Quito, el 10 de agosto, y le aclaró que "siempre será bien recibido en Ecuador".

Durante el prolongado debate, las posiciones de los mandatarios estuvieron marcadas por tres bloques: uno duro de rechazo al acuerdo militar, otro de respeto a la decisión soberana de Colombia y un tercero que exigía conocer en detalle los alcances del convenio.

El bloque "duro" de rechazo al instrumento que negociaron Bogotá y Washington estuvo representado por Chávez, Correa y el presidente boliviano Evo Morales, mientras en el lado opuesto estuvieron los mandatarios de Chile, Michelle Bachelet, y de Perú, Alan García.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, encabezó por su parte la posición de los gobiernos que se expresaron con cautela respecto al convenio militar y exigieron conocer los alcances del acuerdo para evaluar su impacto en la seguridad de la región.

agp