Jueves 3.12.2020 - 22:42

Con cartel buscan a sus familiares desaparecidos en el edificio Petén

NOTA 2 YACATA
Por:

“Estamos buscando a nuestros familiares, de nombre Juan Lance, Margarita Roca y el joven José Antonio Lance Roca”, se lee en un letrero pegado al lado de la calle del edificio Petén, en la Benito Juárez, el cual colapsó el martes pasado en terremoto de 7.1 grados Richter.

En este anuncio de papel se encuentran las fotos de tres personas: un hombre y una mujer de más de 50 años y un joven de aproximadamente 35 años. Ellos vivían en dicho inmueble que pasó de ser un edificio de seis pisos a sólo escombros, pues no resistió el movimiento telúrico.

El Dato: Los bancos anunciaron la eliminación del cobro de comisiones para el retiro de efectivo en cajeros automáticos, que son ajenos al cuentahabiente.

Ernesto Esquivel, encargado del OXXO que está en contra esquina del edificio, recuerda a esta pareja como “personas amables” y “vecinos conocidos”.

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“El señor venía al menos cuatro veces a la semana a comprar sus cigarros. Siempre compraba los mismos y ella venía por su botella de agua”, cuenta el hombre, quien entre asombros relata que sentía cariño por estas dos personas.

En entrevista, cuentan que todos los trabajadores del establecimiento ubicaban a esta familia y los describe como “gente de sangre muy liviana, que cae bien y que trata bien. Es gente que veíamos a diario. Eran mis clientes”.

Este letrero con la foto de las tres personas se encuentra distribuido en toda la calle Emiliano Zapata, pues los familiares confían en que alguien pueda verlos y avisar de su ubicación, ya que no están seguros de que se haya quedado atrapados en el edificio Petén.

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No son las únicas personas que se creen que quedaron atrapados entre los escombros del inmueble de la colonia Santa Cruz Atoyac. Se calcula que al menos hay cuatro más dentro de éste.

Los familiares no pueden hablar al ver el edificio derrumbado y que sus padres o abuelos estén debajo de éste. Esperan a que en algún momento los rescatistas, topos y Fuerzas Armadas los encuentren.

En esta espera, van a la banqueta que está a un costado de la tienda de conveniencia, ya que ahí están colocando todas las cosas que se encuentran entre los escombros. Hay ropa, zapatos, libros, documentos, juguetes, bolsas y hasta maletas y portarretratos. Todo está lleno de polvo. Lo levantan, lo ven y si es suyo, lo guardan y se lo llevan.

Arriba de estos objetos hay un letrero en el que se lee: “Respeten. Son cosas personales”.

Una mujer de 50 años grita “ésa es la blusa de una de mis hermanas, es esa, la verde”. Camina hacia ella y la toma. Al tenerla entre sus manos, la guarda y confía en que sus dos hermanas sigan vivas.

Otro hombre vestido con playera blanca y pantalón negro se pone a buscar en el montón de cosas. Revisa documentos, ropa y zapatos. Encuentra algo conocido y lo guarda.

Mientras, las fuerzas armadas que están sobre los escombros en busca de sobrevivientes y para tener orden ya se estableció un código: puño cerrado significa silencio; palma, nadie se mueva; dedo índice hacia arriba, sigamos trabajando.

Estas reglas son usadas en cuanto creen que están cerca de hallar a alguien.

Todos hacen caso a las señales y si rescatan a algunas personas, aplauden.