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Expertos señalan que las personas quieren mantener el vínculo con los animales, después de muertos. Foto: Especial

En el cristal se refleja el rostro de María Soto, las lágrimas le recorren las mejillas. Del otro lado del vidrio se observa una enorme estructura gris, en cuya entrada reposa el cuerpo de su perrito  Caramelo, un french poodle blanco que fue su compañero por ocho años, pero ahora tiene que darle el último adiós, y aunque para María es doloroso ver el momento en que los restos de Caramelo están a punto de ser incinerados, ella considera que es una despedida digna para un ser que fue parte de su familia, “los quieres tanto en vida que tienen que irse con el mismo amor”, dice.

Cuando Caramelo dio su último suspiro, la mujer de 49 años solicitó los servicios de una de las siete funerarias de animales que existen en la Ciudad de México —las cuales son Funeral Pet, Animal Rest, Huellitas en el cielo, Pets Memorial, Pets in the sky, Amigo fiel y Peteternity—, cuya demanda ha aumentado entre un 50 y 60 por ciento en los últimos cinco años. 

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Alejandro García, director de Funeral Pet, la primera funeraria de mascotas que abrió en América Latina hace 21 años, señala, en entrevista con La Razón, que en 1998, su primer año de operación, el servicio de cremación se realizó a sólo 100 animales, número que fue aumentando con el paso de los años y ahora, en lo que va del 2019 se han incinerado a cerca de cuatro mil mascotas, de las cuales el 80 por ciento son perros, 10 por ciento son gatos y 10 por ciento se trata de otros animales como conejos, hámsters, aves y hasta víboras.

Los dueños ahora optan por la cremación, ya que “antes sólo les quedaba la opción del entierro, pero no todos tienen donde hacerlo. Avanzamos en los servicios funerarios, ya que ahora les damos una despedida humana y tranquilidad a los dueños”, afirma Montserrat Berriel, directora y fundadora de Pets Memorial.

El procedimiento para realizar la cremación inicia cuando personal de las empresas llegan al lugar en el que se encuentra el cuerpo de la mascota. Los restos son trasladados a las instalaciones en fundas especiales por medio de una carroza, adaptada para los animales.

En la sala de despedida el cuerpo es colocado en una camilla para que sus familiares se despidan de él. Detrás de la sala hay un vidrio en el que a través de él las personas pueden observar el momento en el que su perro o gato entra al horno, como en el caso de María Soto, quien observó cada momento de la despedida de su perrito, lo que le garantiza a ella y al resto de los dueños que sí se trata de su mascota.

El costo de la cremación varía según la empresa, el tipo de servicio que se elija, —individual-privado, se incinera a una sola mascota, y comunitario, más de un animal entra a la cámara crematoria y el peso del perro o el gato. En Funeral Pet el rango de precios oscila entre los mil 400 y tres mil 600 pesos; en Pets Memorial va de mil 400 a cinco mil y en Animal Rest de mil 300 a cuatro mil.

Además, las funerarias también realizan ceremonias simbólicas para despedir a las mascotas, las cuales son realizadas por tanatólogos que ayudan a hacer más ligero el duelo para las familias, como la de María, ya que su hija y su abuela también lloran la pérdida del amado perrito.

La personalización del oficio, la clave. El 35 por ciento de los mexicanos considera que tiene un vínculo especial, de acuerdo con el estudio “Mascotas ¿compañero de vida, acción responsable o capricho?”, de la Universidad del Valle de México, y para quienes buscan mantener ese vínculo aun después de la muerte, algunas funerarias implementaron la joyería conmemorativa. Tal es el caso de Animal Rest, que fabrica anillos y hasta diamantes hechos con las cenizas de los animales para que sus dueños puedan llevarlos con ellos a todas partes.

“Uno de nuestros productos se llama vestmade, para hacerlo tomamos la impresión de la huella de la mascota con la que posteriormente se realiza un molde, y se imprime con tecnología 3D”, explica Iliana Delgadillo, directora de comunicación de Animal Rest. El precio de las piezas de joyería va de los dos mil 500 a los cuatro mil pesos, de acuerdo al material que se elija, excepto el diamante, el costo de éste es de 21 mil 800 pesos el más pequeño.

Alertan de firmas fraudulentas. Los empresarios que se dedican a los servicios funerarios de los animales alertan sobre establecimientos fraudulentos que prometen la cremación de las mascotas, pero de una forma poco transparente.  Por eso Montserrat Berriel, fundadora de Pete Memorial recomienda preguntar qué empresa va a hacer el servicio, rastrearla en Internet e investigar si la funeraria tiene instalaciones y dónde están ubicadas.

  • El Dato: Las compañía Funeral Pet explicó a La Razón que en 1998 sólo realizaba 100 trabajos, y en lo que va de 2019 llevan más de cuatro mil.