Expertos prevén que el cártel se divida en células

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Especialistas en Derecho Penal tanto de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), como de la Universidad Iberoamericana y el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), coincidieron en afirmar que la captura de Servando Gómez, La Tuta, es “un golpe certero y casi mortal” a Los Caballeros Templarios, pero no su fin, pues lo que sigue es la reorganización de pequeñas células para conquistar territorios y plazas, pero con métodos mucho más crueles y sanguinarios.

Gilberto Santa Rita, penalista de la Ibero señaló: “Cuando los grandes grupos se despedazan, ya sea por acción del gobierno o de los propios combates, se crean pequeñas células que fundan sus propias organizaciones.

Entonces, tenemos minicartelitos que no se dedican necesariamente al tráfico de drogas, sino a delitos más violentos como el secuestro, la extorsión, el sicariato o la trata de personas, es decir lo que verdaderamente lesiona la seguridad pública de las personas.

“Los jefes del narcotráfico son, por lo general comerciantes, y estos chiquitos que van quedando son tremendamente sanguinarios porque no son comerciantes, entonces quieren ser lo que eran los grandes jefes rápidamente. Sustituyen tiempo e inteligencia por violencia y son más crueles, ahí esta el ejemplo de Los Rojos y Los Guerreros Unidos”, explicó.

Comentó que en esta ocasión “se trata del desmantelamiento del grupo criminal más suigéneris a nivel mundial, porque sin llegar a ser una célula terrorista de religiosos como el tema del islam, son narcotraficantes que sí tienen una vertiente religiosa y mezclan algunos principios de Los Caballeros Templarios de la Edad Media como el honor y la fe católica con los delitos más violentos”.

Javier Oliva, especialista en temas de seguridad y narcotrárfico de la UNAM, dijo que la detención de este tipo de delincuentes siempre es una buena noticia. “Sin duda es un severo golpe como los otros que ya se venían dando, pero lo que va a implicar es su fragmentación que ya estaba en curso y manifiesta, la organización no va a desparecer”.

“Lo que sigue es que hay una mutación de estas organizaciones que antes controlaban rutas y ahora controlan plazas. El único criminal que queda de aquel estilo de controlar rutas es el grupo de Esparragoza-Zambada-Guzmán”, señaló.

A su vez, Vidal Romero, jefe del Departamento de Ciencias Políticas del ITAM, señaló que los Templarios “era un cártel con el poder bastante centralizado y el golpe que dio el gobierno fue casi casi mortal”.

Indicó que lo que sigue es la fragmentación “porque los lugartenientes de La Tuta, mientras se pueda, seguirán con el negocio de la extorsión, de tráfico, de contrabando, pero el punto es que ya no trabajan para un mismo jefe sino que trabajaran para ellos mismos y entonces lo que vamos a ver son peleas por la plaza, por la ruta, por el puerto, y es posible que veamos mas violencia en el corto plazo”.