Jueves 26.11.2020 - 22:47

Festejan a niños en albergue

Festejo albergue
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Ángel Nicolás Rodríguez Arenas nunca había tenido una fiesta de cumpleaños, es la primera vez que recibe cuatro pasteles, piñatas y decenas de regalos. Ayer festejó su onceavo cumpleaños en el albergue del kínder Condesa, hasta donde llegaron niños de las casas vecinas y personas que se enteraron a través de las redes sociales.

El pequeño es una de las 60 personas que se encuentran refugiadas en la escuela ubicada en Tlaxcala 105, colonia Roma, tras el sismo de magnitud de 7.1 grados en la escala Richter, que afectó sus casas.

El dato

Ángel contó que el sismo lo tomó por sorpresa en el tercer piso de la primaria Secretaría de Comercio y Fomento Industrial.

Antes de estar en el kínder, Ángel y su familia buscaron refugio en el albergue instalado en el Huerto Roma, luego de que su casa, ubicada en Guanajuato 226,presentara grietas y que se anunciara el posible derrumbe de dos edificios contiguos.

La noche del sábado, cuatro días después del temblor, fueron reubicados y fue tras esto que su cumpleaños se volvió viral en redes sociales luego de que una de las voluntarias del albergue lo publicara en Twitter.

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El mensaje desencadenó que desde la noche del 23 de septiembre personas de diversos puntos de la ciudad llegaran con regalos y pasteles a cantar “Las mañanitas” al niño y a organizar el festejo.

Ayer otras más hacían fila para animar el cumpleaños, donde además de magos hubo show de títeres, videojuegos, un grupo musical y hasta un cantante soprano que además de “Las mañanitas”, cantó “México lindo y querido”.

Antes del mediodía, al albergue, en donde viven cinco menores más, incluyendo dos bebés, habían llegado dos piñatas, más de 90 dulceros, serpentinas y globos, todo producto de donaciones.

Horas después llegaron más arreglos para fiestas, como gorritos, corbatines de colores, diademas con pompones, chicharrones, una caja de pastelitos rellenos y una ola de regalos que alcanzó para llenar dos mesas, en las que normalmente se imparten clases a niños de preescolar.

Dentro de los regalos había dragones, osos de peluches, figuras lego, dos balones de futbol, juegos de mesa, ropa, carritos, muñecos de superhéroes, libros y crayones.

Durante el día “Las mañanitas” se entonaron más de cinco veces; todo el que llegaba cantó su propia versión y aprovechó para abrazar y saludar a Ángel y a su mamá.

“No tengo palabras para agradecer tanta solidaridad. Nunca le había hecho una fiesta como ahora. Imagínese: tener dos fiestas seguidas, estoy feliz y él está feliz”.

Juana Arenas Mamá de Ángel

En el patio del kínder la fiesta inició con cinco niños; sin embargo, durante el transcurso del día llegaron más de 20 con sus padres, quienes atendieron el llamado de las redes sociales, que tenía por consigna no llegar sin regalos.

Se sirvieron bocadillos, arroz con chicharrón en salsa verde, sopa de fideos y comida árabe.

“Tengo tantos regalos que estoy feliz, contento. Me empezaron a festejar ayer (sábado) con un pastel y después otro, y la gente vino a darme regalos. Estoy feliz”, dijo Ángel a La Razón.

El menor recordó que el sismo lo sorprendió en el tercer piso de la primaria Secretaría de Comercio y Fomento Industrial y, al igual que el resto de sus compañeros, no tuvo tiempo de bajar, ya que no hubo alerta sísmica.

“Tuve miedo, pero nos agarramos de la escalera. Ya que pasó el sismo bajamos y nuestros papás llegaron por nosotros. Todos estábamos asustados”, relató el niño.

Antes del sismo, Ángel vivía con su madre, su hermana y su sobrino de 4 años y dos perritos, que también están en el refugio; sin embargo, hoy comparte espacio con otras familias que también desconocen qué pasará con sus viviendas afectadas por grietas en techos y paredes, y que también encontraron refugio en el albergue de Tlaxcala.

Hasta ayer la familia de Ángel había recibido ofrecimientos para dejar el albergue y mudarse temporalmente con vecinos y desconocidos que les ofrecieron su casa en lo que se resuelve qué pasará con su edificio, mismo que está en espera de revisión para conocer si será reparado o demolido.