Madre a los 10 años y sin ayuda

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Gráfico Luis Roberto Ramírez La Razón

Foto Especial


En Puebla

Para llegar a la casa de Edith hay que caminar al menos dos horas por veredas en la sierra de Puebla. Aquí, en el municipio de Rafael Lara Grajales, no hay calles ni autos. Menos hospitales. La presencia de la policía es casi nula… y así, la pobreza, la ignorancia y la delincuencia se conjuntaron para que una niña de 10 años fuera violada sin que nadie se diera cuenta y, a su corta edad, diera a luz a un bebé.

Las leyes de Puebla permiten el aborto en caso de violación, sin embargo Edith no pudo acceder a esa opción: nunca se dio cuenta de que estaba embarazada, sino hasta el día que sintió dolores y al llegar al hospital no hubo más opción que practicarle una cesárea.

Todo comenzó los primeros días de marzo, al sur del estado, en La Sierra Negra, donde llegó a vivir Edith, hace tres años, junto con su mamá, sus hermanos, su abuela y su padrastro.

La agricultura de autoconsumo es la principal actividad de este municipio. La familia de Edith tiene un granero en donde ella alimentaba a diario a una mula y cinco gallinas. En ese lugar “un hombre canoso, de unos 60 años que tenía sombrero”, describió la niña, abusó de ella.

Edith sabía que la habían lastimado, pero no le contó a nadie lo que le pasó. “El señor me dijo que iba a matar a mi mamá y a mi hermanita si le contaba a alguien”, recuerda ahora.

Por eso se quedó callada, y siguió su vida normal. Los cambios en su cuerpo los notó, pero no les tomó importancia.

La niña sólo tiene estudios hasta segundo grado de primaria y “de esas cosas de embarazos pues no sabe nada”, dice su mamá Ernestina Hernández.

Así siguieron los días hasta que hace tres semanas Edith comenzó a sentirse mal. La temperatura de su cuerpo subió, y no soportaba los dolores en el vientre. También se convulsionó. Aún así no sospechó que estuviera embarazada.

“Esa mañana se sintió mal y primero fuimos al centro de salud de San Francisco, Teotimehuacán, pero nada más le tomaron la temperatura y me dijo la enfermera que tenía 38 grados de temperatura y que a lo mejor las convulsiones que tuvo habían sido por la calentura que tenía.

“Nos dijo la doctora que estaba inflamada, y pues Edith seguía con los fuertes dolores y la traje aquí al hospital y fue ahí cuando me dijeron que estaba embarazada, nos dieron la mala noticia que tenía bebé”, platicó ayer la madre de esta pequeña.

Fue el doctor Rogelio González Villarreal quien les avisó del embarazo. Y les dijo que por su edad no podría tener un parto natural; debían operarla.

Tras practicarle una cesárea, Edith dio a luz a un niño que pesó poco más de un kilo. Ese mismo día la Procuraduría del estado recibió la denuncia del caso y fue entonces cuando la niña contó su historia.

“Hay que buscar al agresor de esta niña, pero sobre todo hay que ayudarla. Hay que brindarle una beca para que pueda estudiar y mantener a su niño”, dijo Judith Díaz, presidenta de la comisión de Equidad y Género del Senado.

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