Rechaza recibir dos sueldazos

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

Señor director:

Me dirijo a usted en relación con la nota publicada el 22 de julio. Esa nota, escrita por Alberto González y Yared de la Rosa, se titula “Álvarez Icaza usó el erario para pagarse secretaria de $71 mil” y, entre otras cuestiones, señala que yo, siendo visitadora general “Cobraba 104 mil mensuales, más un extra de honorarios por la cantidad de 103 mil 295 pesos.”

Dado que es falso, me permito hacer una serie de valoraciones que pido tome en consideración su diario para que pueda hacer las aclaraciones correspondientes.

En primer lugar, quiero señalar que soy una convencida de la importancia de la libertad de expresión y del derecho a la información como derechos individuales y de la sociedad en su conjunto.

Dado lo anterior, y en segundo lugar, expreso mi preocupación por la información vertida en la nota antes mencionada respecto del salario adicional que presuntamente recibía yo siendo [Cuarta] Visitadora General, lo cual es una mentira. Nunca recibí los $103 mil 295 pesos adicionales.

Desconozco las razones por las cuales el periódico bajo su dirección está desinformando y mintiendo, pero me parece oportuno recordar que, ante un escenario adverso para personas defensoras de derechos humanos, la información que La Razón publicó sirve para generar animadversión en contra de quienes desempeñamos esa labor.

Como usted sabrá, hasta el momento, sólo una vez he sido funcionaria pública, lo cual fue un verdadero privilegio, pero también una enorme responsabilidad. A mi cargo, tenía la función de dirigir un equipo profesional y comprometido que investigaba graves violaciones de derechos humanos y que también tramitaba quejas por violaciones a derechos humanos respecto de personas y colectivos en situación de vulnerabilidad. También pude contribuir con otras áreas de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), con el fin de que la atención de este órgano fuera integral.

Mientras estuve en la CDHDF presenté, de manera honesta, oportuna y responsable, todas las declaraciones anuales establecidas por Ley. Al igual que yo, el entonces Presidente de la Comisión –a quien le tendré profundo agradecimiento por invitarme a ser parte de su equipo en base a mi experiencia profesional previa- y los/as demás titulares de áreas –a quienes les tengo un gran cariño y admiración- hicieron lo propio y es por ello que la CDHDF obtuvo de manera reiterada el primer lugar en transparencia dentro de todas las instituciones en la Ciudad de México.

Los tres años que laboré en la Comisión (2006 a 2009), los hice con la certeza de poder contribuir, con mis conocimientos, compromiso y habilidades, a que la ahora Ciudad de México fuera una entidad de pleno ¡ respeto y garantía de los derechos humanos. Lo hice con la convicción de que los organismos públicos de derechos humanos deben ser instancias nodales en la protección, defensa, educación y promoción de los derechos humanos en este país.

Del artículo publicado surgen diversas preguntas: ¿En qué documento se basan para afirmar que gané una percepción adicional a mi salario, la cual nunca recibí? ¿Por qué, de los cuatro visitadores/as generales sólo me mencionan a mí? ¿Qué interés tiene La Razón en emitir esas notas que nos desprestigian?

Cuando usted permite la publicación errónea de información y la fabricación de la misma, contribuye a poner en una situación de riesgo y desventaja a quienes somos defensores y defensoras de derechos humanos. Precisamente por las distintas campañas de desprestigio impulsadas en los últimos meses es que el pasado 6 de abril, tres expertos de las Naciones Unidas emitieron un pronunciamiento expresando preocupación por las campañas de desprestigio y urgieron al gobierno mexicano a “contrarrestar tales ataques y tomar las medidas necesarias para garantizar un ambiente seguro para las personas y la sociedad civil, libre de cualquier tipo de acoso”.

Termino, pues, pidiéndole de la manera más atenta que publique esta comunicación y, luego de ello, aclare la nota comentada. Espero que esta carta sirva para generar una reflexión al interior de La Razón sobre el daño que se causa a la libertad de expresión y la democracia cuando se calumnia a personas defensoras de derechos humanos que buscamos hacer de este país un lugar más justo, incluyente y pacífico.

Atentamente,

María Alejandra Nuño Ruiz

Respuesta de los reporteros:

Tiene usted razón: la libertad de expresión es necesaria en democracia, además de saludable y plausible. Pero la nota no se refiere a eso sino a los dos salarios que usted tenía asignados en la CDHDF de acuerdo con la documentación oficial, obtenida vía solicitud de información, misma que se puede consultar en el sistema Infomex de la Ciudad de México (http://www.infomexdf.org.mx) con el folio 3200000032209.

Atentamente.

Alberto González y

Yared de la Rosa