Familia de primer mexicano muerto en el extranjero

”Ha sido duro un año sin mi papá; fiestas no son lo mismo”

El profesor Isaías Rodríguez se contagió en Perú, en marzo de 2020; ahora, su esposa y su hijo están en protocolo de la fase 3 de la vacuna J&J; “nos abre una esperanza”, dicen

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Ethel Trujillo y su esposo, Isaías Rodríguez, en su última Navidad juntos en 2019.Foto: Especial
Por:
  • Jorge Butrón

Acasi un año de su partida, la familia del profesor Isaías Rodríguez Rivero, quien fue el primer mexicano fallecido por Covid-19 en el extranjero, trata de remontar la vida sin él, sobre todo en las fechas especiales como Navidad y cumpleaños.

“Mi mamá ha asimilado la pérdida de mi papá, pero le llegan momentos muy fuertes como en Navidad o el Día del Amor y la Amistad. Las celebraciones de cumpleaños ya no han sido las mismas, ya que se siente el vacío”, comenta a La Razón Alonso Rodríguez, hijo del docente.

A principios de marzo de 2020, en un viaje religioso que realizó a Perú junto con su esposa, Ethel, quien también se contagió y, aunque logró superar la enfermedad, aún padece las secuelas, ya que medio pulmón se le dañó, no ha recuperado totalmente la movilidad y se cansa y agita muy rápido.

Sin embargo, cuenta Alonso, en medio de la dificultad un rayo de esperanza se ha filtrado para él y su madre, pues desde diciembre están en el protocolo de vacunación fase tres de los laboratorios Johnson & Johnson.

“Estamos participando con Johnson & Johnson en su protocolo fase tres y nos están monitoreando. En este momento nos aplicaron una vacuna, aunque no sabemos si nos tocó vacuna o placebo, pues en caso de que lo sea ya tenemos una vacuna garantizada y no dependemos del sector público, nos la ponen en abril. Entramos al protocolo en diciembre de 2020 y estamos en un proceso de cuatro meses de monitoreo constante”, explica.

Mi mamá ha asimilado la pérdida de mi papá, pero le llegan momentos muy fuertes como en Navidad o el Día del Amor y la Amistad. Las celebraciones de cumpleaños ya no han sido las mismas, ya que se siente el vacío

Alonso Rodríguez, Hijo de Isaías Rodríguez

El 14 de marzo de 2020, Isaías Rodríguez comenzó a tener síntomas de la enfermedad durante su viaje a El Cusco, Perú, junto a su esposa Ethel Trujillo; al cabo de cinco días su cuerpo no soportó el virus y falleció. Su esposa también resultó contagiada y estuvo en aislamiento 14 días, y tras diversas peticiones de su familia, logró ser escuchada por el Gobierno de México, que movilizó a la Fuerza Aérea para traerla de regreso el 31 de marzo.

Al llegar a Yucatán, el problema continuó, ya que la mujer de 80 años sufrió discriminación de sus vecinos y del personal de salud de la clínica, por temor a contagiarse.

“A todo aquél que se enfermaba de Covid-19 en esas fechas se le discriminaba, y mi mamá fue una de ellas, ya que los vecinos nos hacían el feo, además de que en el ISSSTE de Mérida también hubo discriminación, ya que los enfermeros no la querían atender por temor a contagiarse”.

Ethel se recuperó al paso de los días y comenzó su rehabilitación en casa, pero el nuevo problema era no poder depositar las cenizas de Isaías Rodríguez en una cripta, ya que en ese momento las iglesias y panteones estaban cerrados; por lo que tuvieron que esperar hasta octubre (cinco meses después).

“Fue muy difícil ponerlo en la cripta y despedirnos de él. Mi papá murió en marzo y hasta octubre logramos depositarlo en un lugar para que descansara. Fue un proceso muy fuerte y la Navidad fue un golpe a nuestro corazón por su ausencia”, narró Alonso.