Tragan condones con coca; caen en el AICM

Tragan condones con coca; caen en el AICM
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Se entrenan tragando uvas completas. Deben ingerir al menos 30, sin morderlas. Si no pueden hacerlo, no están listos para el viaje. Así es como hombres y mujeres practican en Colombia o Perú la forma en que tragan condones rellenos con cocaína para tratar de introducirlos a nuestro país, sin ser detectados por las autoridades aeroportuarias.

Les prometen pagos desde mil hasta 5 mil dólares por cada viaje que logren completar.

Desde hace año y medio, la Comisión Nacional de Seguridad (CNS) detiene cada tres semanas en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), al menos a una persona tratando de traficar droga e introducirla al país usando su cuerpo como transporte.

Se trata de hombres y mujeres que colocan los estupefacientes dentro de condones y luego los tragan. En ocasiones, son mujeres que introducen la droga en condones que ocultan en sus vaginas.

Las cifras de la dependencia establecen que desde marzo del año pasado los agentes federales de la CNS han descubierto y detenido a 26 personas utilizando su cuerpo para traficar las drogas.

Según los reportes de la dependencia que encabeza Renato Sales, en el AICM se ha detectado a ocho personas que tragaron condones con cocaína.

En total, estas ocho hombres llevaban en su interior 142 cápsulas cargadas con cocaína pura. Además, a otras 18 mujeres las han descubierto ocultando 19 paquetes de esta droga o de heroína en sus vaginas. Los paquetes llegan a pesar un kilo.

Una radiografía tomada por los agentes es lo que deja en evidencia a quienes tragan los preservativos.

La Razón obtuvo la radiografía de Juan, un hombre detenido hace apenas un par de semanas cuando llegaba de Lima, Perú, con poco más de una docena de condones rellenos de coca.

Durante poco más de una hora, el hombre negó cualquier actividad delictiva.

Sin embargo cuando comenzó a sentirse mal, los agentes decidieron llevarlo al médico. Ahí, tras tomarle una radiografía, el hombre quedó en evidencia.

Al verse descubierto, ante el dolor que sentía, el hombre confesó lo que había sucedido. Contó que las tragó en Perú y que las iba a entregar en un hotel del Centro Histórico. Después comenzó a expulsar la droga con ayuda de un grupo de médicos.