Martes 19.01.2021 - 11:31

Un recorrido por las entrañas de la escuela que forja a los soldados del mar

Un recorrido por las entrañas de la escuela que forja a los soldados del mar
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Pertenecer a la escuela naval militar es un orgullo y la manera de forjarme como un hombre con valores, asegura José Andrés Andrade Pliego, estudiante de tercer año de la carrera de técnico en electrónica que imparte el Centro de Formación y Capacitación de la Armada de México que se ubica en Boca del Río, Veracruz.

“Asistía a la Vocacional 7, pero un día se me complicó todo y dejé los estudios. Cuando tuve la oportunidad de pertenecer a la Marina no lo pensé, encontré una manera de seguir estudiando y hacerme alguien en la vida. Eso me ha ayudado a apoyar a mi familia”, narra emocionado.

https://youtu.be/HP7ZJalSQwc

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José Andrés es uno de los mil 50 cadetes que todos los días se levantan a las 5:30 horas con el toque de Diana para iniciar una larga jornada para los alumnos de las tres carreras técnico-profesional que imparte el Centro, y de las siete ingenierías y licenciatura en medicina de la Universidad Naval.

Portando el uniforme blanco como símbolo de pureza y gallardía, los cadetes llegan al comedor principal y, de manera ordenada, se acomodan en las sillas para desayunar yogur, huevos, pan, leche, fruta y café antes de dirigirse a las aulas, donde maestros especializados en cultura náutica ya los aguardan para iniciar sus clases de investigación científica y tecnológica con visión humanista y de salud física, pues la misión de la Marina es desarrollar estudiantes de excelencia en todos los campos.

La oferta educativa de la Marina Armada de México ha permitido que decenas de mexicanos continúen su vida académica y no trunquen sus sueños; además se coloca como una de las opciones más importantes a nivel bachillerato y universitario desde 1952.

[caption id="attachment_1105581" align="alignnone" width="696"] Los futuros elementos de la Armada de México realizan diversas prácticas en una alberca para aprender a bucear, lo cual llevarán después a la práctica. Foto: Especial[/caption]

En entrevista con La Razón, Francisco Javier Miranda Chávez, Jefe de la Carrera de Aeronáutica Naval, explica que cuando era cadete su labor era el rescate de personas en altamar, y ahora que está del lado de la docencia, la técnica que aprendió se la transmite a sus alumnos, así como el sentirse orgulloso de pertenecer a la Heroica Escuela Naval Militar.

“Los principales valores que promovemos son honor, valor, lealtad y patriotismo, que son la piedra angular para que nos desempeñemos de manera correcta”, dice el hombre que acumula 24 años de servicio.

Por la tarde, los cadetes acuden a prácticas físicas. Después de las 13:00 horas es común verlos correr en las instalaciones para llegar a sus actividades. En lo acuático practican velero y kayak, incluso algunos de los alumnos ya tienen premios nacionales; y actividades en mar abierto. Pero, además, también tienen un simulador de tiro virtual con el que los alumnos practican para adiestrarse en escenarios que requieran capacidad de respuesta inmediata para resolver una situación crítica.

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Para ingresar al Centro de Formación y Capacitación se debe tener entre 18 y 22 años y secundaria concluida, mientras que para la Universidad Naval es el mismo rango de edad, sólo que con la preparatoria terminada.

Ahí, la cadete Michelle Castro cursa el último año de la carrera de Piloto Aeronaval. La joven de 22 años dice sentirse privilegiada de formar parte de un linaje de disciplina y valores que imparte la Marina.

Michelle cuenta a este diario que su responsabilidad es ayudar al pueblo y estar con México, y es muy fuerte el sentido de pertenencia hacia la “gran familia naval” a la que pertenece. Michelle terminó sus estudios y regresó de La Paz, Baja California donde estuvo un año en prácticas y donde aprendió a pilotar con 160 horas de vuelo real.

“Me gusta sentirme parte de algo, de la familia de la Armada; además, es una experiencia muy bonita haber piloteado un avión yo sola. Desde que me subí y vi la tierra fue algo muy hermoso; simplemente ver las nubes, el cielo y sentir la altura estuvo genial. Eso no lo pude haber obtenido más que aquí”, explica emocionada.

En la Universidad Naval, la preferencia de los marinos es el buceo y la natación. Por ejemplo, para adaptar a los estudiantes a actividades bajo el agua más tiempo de lo normal, colocan a grupos de ocho alumnos en un estanque de siete metros de profundidad, ahí la misión será aprender a controlar la respiración y puedan sobrevivir más tiempo que el promedio. El fin es para rescatar a personas que pueden quedar atrapadas en el mar.

La participación de los maestros es parte medular en su aprendizaje, así todos los cadetes pueden explotar las capacidades que poseen y practicar en escenarios reales que les ayuden en su formación para apoyar a la población tras graduarse.

Algo muy importante de la educación que imparte la Armada es que todos los estudiantes cuentan con una beca al100 por ciento en alimentación, instalaciones, alojamiento, libros y servicios de salud.

“Es una gran ventaja porque muchos no contamos con los recursos para poder sostener algún estudio. Cuando llegas aquí todo es diferente y conforme pasan los días te vas dando cuenta de que es una familia que se rige con los mismos valores, los de la Armada”, destaca José Andrés Pliego.

Aquí puedes revisar las convocatorias para ingresar a la Universidad Naval y