Momias desatan pugna de familias de México, España y Francia

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Infografía Daniel Martínez, Francisco Lagos y Alfredo Peralta La Razón


Cinco familias —dos mexicanas, dos españolas y una francesa— reclaman la momia hallada en el Pico de Orizaba, a unos cuatro mil 300 metros sobre el nivel del mar, el sábado pasado. Aseguran que podría corresponder a uno de sus familiares desaparecidos. Una de ellas es Reyna Espinoza, hermana de Juan, a quien no volvieron a ver desde 1958.

El manto blanco que la gravedad deslizó cuesta abajo el pasado 1 de marzo en el Pico de Orizaba, para descubrir el cuerpo momificado de un aventurero que perdió la suerte hace 50 años, también desató la disputa de cinco familias, dos mexicanas, dos españolas y una francesa, que reclaman los restos —pues suponen que se trata de un pariente— y de dos grupos antagónicos de alpinistas que buscan saborear la gloria de ser autores del descubrimiento y el rescate. Congelada por cinco décadas, la esperanza de que apareciera Juan Espinosa, perdido en las faldas de la montaña cuando tenía 17 años, recobró ayer vida sobre todo cuando muy cerca de la momia de gesto asustado, grisáceo y como bañado en talco apareció una más, que podría ser la otra víctima de aquella fatídica expedición
de 1958.

En medio de la disputa por parte de familiares y de dos grupos Club Alpino Mexicano y Alpino Reinhold Messner —que se adjudican el encuentro del cadáver— ayer se dio a conocer que alpinistas y rescatistas hallaron un segundo cuerpo.

El alcalde de Chalchicomula de Sesma, Puebla, Juan Navarro, informó que el nuevo hallazgo ocurrió cuando un grupo de especialistas subió al volcán Citlaltépetl para tratar de localizar y rescatar el primer cuerpo momificado.

Por lo que se comenzará a organizar una nueva escalada para extraer los cuerpos y trasladarlos para que el Ministerio Público inicie las investigaciones y la Procuraduría General de Justicia estatal haga las pruebas de ADN para confirmar a quién pertenecen los restos.

Sobre el reclamo de los cuerpos, el edil puntualizó que dos familias se han comunicado con él, ante la sospecha de que los restos sean de sus familiares que desaparecieron luego de una avalancha en noviembre de 1950.

Rangel de Alba, uno de los seis montañistas que encontraron el primer cuerpo el pasado 1 de marzo, dijo a La Razón que podría haber más cuerpos. “Se sabe que por lo menos seis personas han perdido la vida en ese volcán —tres en una acordonada, dos españoles y un francés—, de acuerdo con la información que hemos tenido de las embajadas”, apuntó.

La noticia de la primera momia surgió a raíz de la fotografía que tomó Israel Ángel Mijangos Aquiles, la cual fue subida a las redes sociales, donde causó expectación.

De inmediato las autoridades organizaron el rescate, en el que, de acuerdo con el alcalde de Chalchicomula, participan Protección Civil estatal, personal del Ministerio Público, socorristas del grupo Delta de Rescate Alpino y del Club Alpino Mexicano. Ellos viajaron desde las 6:00 horas de ayer para iniciar las labores.

“Pensábamos que era una roca, luego nos acercamos y vimos un cráneo y una mano: nos quedamos pasmados, en shock. Lo primero que pensamos es que se trataba de un ser humano”, recuerda Rangel, del Grupo Reinhold Messner.

Señaló que no participaron en las labores de rescate porque se les marginó de la búsqueda, pues el alpinista Hilario Aguilar, del Club Alpino Mexicano, se ha adjudicado el hallazgo.

Las momias del Pico de Orizaba recuerdan a “Juanita”, hallada en los Andes, y de quien el escritor peruano Mario Vargas Llosa, escribió el artículo “Una doncella”, en noviembre de 1997.

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