Jueves 24.09.2020 - 22:12

Colombia: curules por paz

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
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Este 26 de septiembre el gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) firmaron un acuerdo de paz que hubiera puesto fin a un conflicto armado que ha dejado ocho millones de víctimas, más de 260 mil muertos y decenas de miles de desaparecidos en más de medio siglo. Para hacerlo realidad, al apretón de manos entre el presidente Santos y “Timochenko” líder de las FARC, le restaba el plebiscito de este domingo 2 de octubre en el que se le preguntó al electorado si apoyaba este acuerdo como terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera.

El impopular presidente Santos sintió que la opinión pública lo acompañaba aunque sea en este pacto y que el deseo de paz podría vencer los controvertidos términos del convenio, por lo que, desde su campaña, dispuso en las manos de la mayoría la aprobación de este acuerdo sin estar obligado a hacerlo. El resultado no pudo ser más desgarrador: 60% de los colombianos convocados a las urnas decidieron abstenerse, la respuesta de 50.2% de los que emitieron su voto fue NO. Por lo pronto Santos se queda con las ganas de obtener el Nobel de la Paz y de vencer al ex presidente y senador Álvaro Uribe. Por ahora, las FARC se quedan con las ganas de sus asientos reservados en el Congreso hasta el 2026, de su registro como partido político y de su amnistía. Pero eso no es, ni de lejos, lo más importante: por lo pronto, Colombia, se queda sin acuerdo de paz.

No me atrevo a opinar que someter la aprobación del acuerdo de paz a la voluntad popular haya sido un error. Puede que haya sido prudente: no me imagino la desquiciante sensación de ver a diez miembros de una organización que lastimó a un país en el Congreso y no en la cárcel. A su vez es de una crueldad insólita: no me quiero ni imaginar la sofocada sed de paz que no permite pensar en un objetivo más primordial que un alto total al fuego, sí o sí.

Con este resultado no se agotan los mecanismos para buscar la paz en Colombia, pero si los recursos políticos con los que cuenta Santos para conseguirla. Si las FARC consiguieron evadir la cárcel y en cambio ocupar asientos en el Congreso a cambio de la verdad de sus atrocidades y el alto definitivo al fuego. ¿Qué otras concesiones políticas debería hacer el gobierno para conseguir que algunos miembros del grupo guerrillero pisen aunque sea un año la cárcel? ¿Conceder carteras del gabinete a las FARC? ¿Una nueva Constitución con las FARC de coautor?

@hastaelPeter