Combate corrupcion... pero encierra al que pide cuentas

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Un informe de la Fiscalía Popular Suprema (FPS) de China, publicado el 5 de enero por medios oficiales, revelaba que entre enero y noviembre de 2013 se investigó a 36 mil 907 funcionarios por presunta corrupción, un problema en el país que Xi Jinping enarboló como una de sus principales banderas al asumir el poder, en marzo de 2013. En contraste el gobierno detuvo a 20 activistas del movimiento Nuevos Ciudadanos, que durante protestas pacíficas ha solicitado a los altos mandos del gobierno chino hagan públicos los bienes que poseen.

El caso más emblemático de persecución a quienes exigen transparencia es el del abogado y fundador de la organización, Xu Zhiyong, cuyo juicio bajo la acusación de perturbar el orden público durante una protesta en julio pasado inició ayer. El activista podría pasar hasta cinco años en prisión y es sólo uno de los que conforman la lista de persecución.

Liu Ping, de 48 años, fue detenida a finales de abril pasado bajo la acusación de “incitar a la subversión del poder del Estado” después de exigir a través de Internet que los responsables revelen sus ingresos.

China recurre a menudo a la acusación de “subversión” para reprimir a los contestatarios, entre los que se encuentra el Premio Nobel de la Paz 2010, Liu Xiaobo, condenado a 11 años de cárcel por haber pedido reformas democráticas. Incluso su esposa, Liu Xia, a pesar de no estar acusada de ningún delito, vive desde hace tres años bajo arresto domiciliario.

Otro caso es el del editor hongkonés Yao Wentian, que trabaja en la publicación del libro de un disidente sobre el presidente de China, quien se encuentra detenido desde el 27 de octubre pasado. Aunque hasta el momento la policía no ha divulgado los cargos contra él, medios de Hong Kong creen que podría ser acusado de contrabando y evasión de tarifas de importación.

Las diferencias sociales en la segunda economía asiática se han hecho más evidentes en los últimos años, sobre todo después de los reportajes de diarios como The New York Times, el cual publicó que la familia del ex primer ministro Wen Jiabao acumuló bienes por valor de dos mil 700 millones de dólares durante su etapa en el poder (2003-2013). En tanto la familia de Jinping tendría una fortuna de 376 millones de dólares, según una investigación de la agencia Bloomberg.

El mayor escándalo que ha sacudido a la aristocracia china, por las revelaciones de medios internacionales, con base en un reporte filtrado por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, que destaparon la existencia de fortunas millonarias de 13 familiares de la élite de gigante asiático —incluido Jinping, los ex premieres Jibao y Li Peng y el ex presidente Hu Jintao— supone un revés a las declaraciones en las cuales anunció un endurecimiento de las medidas anticorrupción.

“Impedir la corrupción del Partido en su gestión del país es una importante misión política, y debemos cumplirla. No debemos permitir que el sistema de control se convierta en un tigre de papel, o un simple espantapájaros”, expresó el 16 de enero el presidente.

Ayer el director de la Comisión de Supervisión y Administración de Activos de Propiedad Estatal (SASAC), Zhang Yi, trató de reforzar el discurso oficial cuando llamó a luchar sin respiro contra la corrupción en las empresas estatales.

Zhang pidió a las empresas estatales de carácter central “tomar como prioridad destacada el combate contra la corrupción y frenar con determinación la expansión de este mal”.

Pero los beneficiós también han alcanzado a tres bancos europeos que habrían facilitando la creación de los refugios al contratar a los hijos de aristócratas chinos.

Según El País bancos como JP Morgan, Goldman Sachs, Citigroup, Deutsche Bank, Credit Suisse o UBS, alguna vez han hecho parte de su equipo a hijos de dirigentes chinos con buena formación banquera en universidades extranjeras.

El guanxi o “favores” con los que se benefician mutuamente funciona así:

cuando una empresa extranjera quiere entrar al mercado chino, decide contratar a la hija de un canciller federal. Al poco tiempo la entidad consigue el acceso al mercado que le fue negado aotras empresas. La hija del federal, a cambio, puede fundar una sociedad fantasma en las Islas Vírgenes cuyo director y accionista es anónimo.

Nombra a líderes para hacer reformas

En medio de la crisis al interior del gobierno por las revelaciones de las fortunas en paraísos fiscales, el presidente chino, Xi Jinping, nombró al primer ministro, Li Keqiang, y a otros dos miembros del Comité Permanente como integrantes del grupo encargado de ejecutar las reformas económicas y sociales anunciadas el pasado noviembre.

Dicho gesto es interpretado como una señal de la importancia y la urgencia que el gobierno otorga a las reformas, al integrar en el Comité encargado de ponerlas en marcha a los más altos miembros del Ejecutivo.

Además de Li Keqiang, se trata de Liu Yunshan, el líder con perfil más reformista del órgano todopoderoso, y Zhang Gaoli, experto en economía en la vecina Corea del Norte.