Lunes 3.08.2020 - 15:22

Con buques de guerra, Indonesia trata de ahuyentar a migrantes

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Por:

Foto AP

El drama aumentó en la crisis de los migrantes a la deriva en el sudeste asiático luego de que el gobierno de Indonesia ordenó el despliegue de buques militares para repeler las embarcaciones con indocumentado de Bangladesh y Myanmar. En contraste, Tailandia anunció la creación de una zona de tránsito para atender a los ilegales.

Faud Basya, portavoz del ejército indonesio, citado por el diario español El Mundo, detalló que se emplazaron cuatro barcos de guerra cuyas operaciones serán reforzadas por un avión de vigilancia.

“Tienen prohibido entrar en Indonesia. Se le comunicó por radio y dieron media vuelta. No se les obligó por la fuerza”, afirmó Basya, intentando excusarse.

Aunque más de mil 300 Rohingyas y bangladesíes llegaron la semana pasada en Aceh, el territorio indonesio situado al oeste del país, todos ellos fueron rescatados en realidad por pescadores locales, no por las fuerzas navales nacionales.

Por ello las autoridades prohibieron a los pescadores que repitan esta acción incluso si los barcos de inmigrantes se están hundiendo.

Las posiciones adoptadas tanto por Indonesia como por Malasia contrastan con la breve apertura que mostró Tailandia el fin de semana. Primero anunció que recibiría un navío con 450 migrantes y ayer dio otro paso al anunciar la creación de un lugar para dar asistencia humanitaria a los indocumentados.

El viceprimer ministro, Prawit Wongsuwon, expresó que la zona de tránsito no sería un campamento para confinar o mantener bajo control a los indocumentados, sino solamente un lugar de paso en el que se les daría ayuda humanitaria, según el diario Bangkok Post.

Prawit aclaró que todavía no se decidió dónde se instalaría esta zona y derivó cualquier otra decisión en relación a la crisis de refugiados a la reunión que Tailandia convocó con representantes de varios países de la región el 29 de mayo.

De esta reunión se desentendió Birmania, país de procedencia de gran parte de los refugiados y de los barcos que operan las redes de tráfico.

Las tres naciones se excusan en que no disponen de medios para lidiar con una ola tan grande de inmigrantes.

Mueren 100 personas al pelear por la comida

Son Apuñalados, ahorcados o lanzados al mar; Organización Internacional de Migraciones presiona para que los ayuden

Redacción La Razón

Alrededor de cien personas murieron en varios barcos cargados de inmigrantes varados frente a las costas de Indonesia debido a disputas por la comida, relataron a la cadena de televisión británica BBCC varios de los sobrevivientes.

Al menos tres de los entrevistados relataron que algunas víctimas fueron apuñaladas, ahorcadas, linchadas o arrojadas al mar. Las embarcaciones, en la que se encuentran centenares de rohingyas, recibieron la negativa a entrar en su territorio de Tailandia e Indonesia, que sostienen no tener los recursos suficientes para atender a tal número de indocumentados.

La inacción de los países del sudeste asiático frente al éxodo de bangladesíes y birmanos de la etnia rohingya —minoría musulmana perseguida por el gobierno— mantenía a cientos de inmigrantes a la deriva pese a las críticas de la ONU y las organizaciones que hablan de un “ping pong” con vidas humanas.

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) señaló que unas mil 500 personas lograron desembarcar en Malasia e Indonesia, mientras que miles más fueron rechazadas. En algunos casos, las armadas locales llegaron a remolcar mar adentro a algunas de las embarcaciones de migrantes.

“No tenemos una flotilla para salir a ayudarlos, pero hay muchos países en la región que sí tienen, y muchas razones para que lo hagan. De lo contrario, pronto tendrán que lidiar con un cementerio flotante”, advirtió el director de Medios y Comunicaciones de la OIM, Leonard Doyle, en entrevista con la agencia IPS.

El organismo liberó el viernes un fondo de emergencia de un millón de dólares, pero aseguró que “la respuesta en verdad depende de los países”. En un comunicado, la ONU presionó a las naciones implicadas y les pidió que respeten sus obligaciones internacionales, lo que incluye la prohibición de devolver las personas perseguidas a su país de origen.