Lunes 3.08.2020 - 17:44

Con la toma de ruinas EI ya domina la mitad del territorio de Siria

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
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El triunfo del Estado Islámico (EI) por el control de las antiguas ruinas de Palmira, en Siria, genera que el grupo terroristas ya dominen 50 por ciento, informó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

La organización precisó que los radicales ocupan 95 kilómetros cuadrados del país en Medio Oriente y ocupan nueve provincias: Homs, Al Raqqa, Deir Al Zur, Al Hasaka, Hama, Aleppo, Damasco, Rif Damasco y Sueida.

A medida que el grupo Estado Islámico avanzaba en Palmira, las fuerzas del gobierno sirio colapsaron ante los ataques y pudo verse a soldados huyendo del lugar, dijeron activistas. En Damasco, la televisión estatal reconoció que fuerzas progubernamentales habían sido expulsadas de la ciudad.

Rami Abdurrahman, del Observatorio con sede en Gran Bretaña, dijo que los radicales invadieron el lugar, ubicado al suroeste de la ciudad de Palmira, pasada la medianoche del miércoles.

Al menos 462 personas murieron durante la semana de la ofensiva del EI contra la ciudad.

De las víctimas, 71 eran civiles, 12 de ellos, menores de edad, de los cuales, al menos 22 fallecieron por el impacto de los proyectiles de mortero y los bombardeos de la aviación.

Un activista de Homs que responde al nombre de Bebars al-Talawy dijo también que la milicia extremista controla las ruinas de Palmira. Ambos dijeron el jueves que, por el momento, el grupo no ha dañado el lugar.

Las ruinas de Palmira son uno de los lugares históricos más famosos del mundo y se teme que los radicales puedan destruirlas como hicieron con otros similares en Irak. El lugar, declarado patrimonio de la humanidad por la Unesco, es reconocido por sus columnatas romanas de dos mil años de antigüedad y otras ruinas y elementos de valor incalculable.

Antes de la guerra, miles de turistas visitaban anualmente la remota localidad del desierto, un monumento al que los sirios llamaban la “novia del desierto”.

Muchos residentes de Palmira abandonaron la ciudad hacia Homs y la capital, Damasco, según Talal Barazi, gobernador de la provincia central de Homs.

El mandatario detalló que el ejército sirio está ahora a las afueras de la localidad, desde donde ataca a los refuerzos de Estado Islámico.

Palmira tiene una población de unas 65 mil personas, según Barazi, quien agregó que mil 300 residentes huyeron en los últimos días y más intentaban hacerlo el jueves.

Al tomar la ciudad, el Estado Islámico invadió también la prisión de Tadmur, donde miles de disidentes sirios fueron encarcelados y torturados durante años.

MÁS OCCIDENTALES ENTRE LOS RADICALES. Un día de abril, dos adolescentes salieron de la escuela en el Cáucaso al terminar las clases y en lugar de regresar a sus casas se fueron a la guerra en Medio Oriente.

En Minneapolis, Minnesota, una muchacha de 20 años se robó el pasaporte de una amiga y se embarcó en la misma empresa.

Desde Nueva Zelanda llegó un hombre que trabajada de guardia; desde Canadá, un aficionado al hockey sobre hielo al que le encantaba la caza y la pesca.

Son parte de los 17 mil, según un estimado de una fuente independiente de Occidente, hombres y mujeres de unos 90 países que van a Siria e Irak para librar una guerra santa musulmana en las filas de la organización Estado Islámico.

Abu Bakr Al-Baghdadi, el líder de la agrupación, ha arengado a musulmanes de todo el mundo a que se trasladen a los territorios bajo su control para combatir y también para prestar otros servicios, como administradores, médicos, jueces, ingenieros y profesores.

“Todas las personas pueden contribuir algo al Estado Islámico”, sostuvo el canadiense Andre Poulin en una declaración filmada que ha sido usada para reclutar gente a través de la internet. “Puedes quedar bien ante los ojos de Dios todopoderoso para la próxima vida sacrificando un poquito de esta vida terrenal”.

El contingente de extranjeros que tomaron las armas en nombre del Estado Islámico en los últimos tres años y medio es más que el doble de los que se incorporaron a la Legión Extranjera francesa.

Los conflictos en Siria e Irak han atraído más combatientes voluntarios que otras causas islámicas del pasado en Afganistán y la antigua Yugoslavia. Y se calcula que ocho de cada diez reclutas se incorporaron al Estado Islámico. Está previsto que las cifras aumenten mientras siguen los combates.

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EU admite que ignoró ciudades hoy ocupadas

Barack Obama asume que descuido las zonas arqueológicas devastadas; “no creo que estemos perdiendo”, afirma el presidente

Redacción La Razón

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, aseguró que la caída de la ciudad iraquí de Ramadi en manos del Estado Islámico constituye una desestabilización, pero insistió en que hay triunfos en la lucha.

“Sin duda ha habido un revés táctico, si bien Ramadi era vulnerable desde hacía mucho tiempo, principalmente porque no son fuerzas de seguridad iraquí que hayamos reforzado”, dijo el mandatario norteamericano en una entrevista con The Atlantic difundida ayer.

En el mismo sentido, el vocero de la Casa Blanca, John Earnest, dijo el jueves que el combate contra el grupo Estado Islámico tomará tiempo.

“En tanto no seamos capaces de acumular fuerzas locales terrestres en Siria que puedan encargarse del combate contra ISIL en su propio país, ustedes saben, esto va a continuar siendo un reto difícil, y uno que no se va a resolver de la noche a la mañana”, agregó.

Además, Barack Obama dijo que tiene un interés personal en asegurar que las negociaciones con Irán produzcan un acuerdo que evite que esa nación fabrique un arma nuclear en el largo plazo.

“Mire, en 20 años yo voy a seguir por aquí, si Dios quiere. Si Irán tiene un arma nuclear, va mi reputación de por medio”, dijo el mandatario.

“Pienso que es justo decir que además de nuestros profundos intereses de seguridad nacional, yo tengo un interés personal en concretar esto”, agregó el jefe del Ejecutivo.

Los críticos a la adopción de un acuerdo dicen que el presidente está tan determinado a abrillantar su legado que aceptará un compromiso muy flexible con Irán.

Las negociaciones involucran a Irán, Estados Unidos, otros cuatro miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y a Alemania.

A Israel y algunos aliados del Golfo Pérsico les preocupa que Irán pudiera simplemente estar retrasando su capacidad de construir un arma nuclear a fin de que se levanten sanciones económicas en su contra.