Desesperanza juvenil en Cuba ante deshielo con EU: “Mi unico cambio seria un bote y lanzarme al mar”

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
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Fotos AP

La disidencia cubana quedó fuera de la lista de invitados para la ceremonia de apertura de la embajada de Washington en La Habana, que encabezará el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, el próximo viernes.

En lugar de ello, el operador de la política internacional del presidente Barack Obama sostendrá una reunión durante la tarde donde habrá otra ceremonia de izamiento de bandera con menos fanfarrias.

El gobierno cubano considera a sus opositores locales como mercenarios traidores al servicio de Estados Unidos.

“No sería una sorpresa que la diplomacia norteamericana priorice los contactos con el gobierno de Cuba; es lo normal”, señaló Elizardo Sánchez, presidente de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, un grupo disidente.

“Si nosotros llegamos (ellos) se marchan”, agregó.

Eso significó un dilema para los funcionarios estadounidenses que organizan la ceremonia de reapertura de la embajada frente al malecón de La Habana.

De invitar a los disidentes hubieran corrido el riesgo de un boicot por parte de las autoridades cubanas, incluidas aquellas que negociaron con Estados Unidos desde que los presidentes Barack Obama y Raúl Castro declararon la distensión el 17 de diciembre. Mientras que excluir a los disidentes provocaría fuertes críticas de los opositores a las nuevas políticas de Obama, incluido Marco Rubio, aspirante a la nominación republicana a la presidencia, quien es de ascendencia cubana.

“Realmente no es un cambio como tal, aunque es para mantenernos fieles a la nueva política. La ceremonia de inauguración, que es el evento de la iza de bandera en la embajada, es esencialmente, un evento entre los dos gobiernos”, dijo un alto funcionario del Departamento de Estado a la agencia AP.

El gobierno de Obama señaló que están movilizándose rumbo a la normalización de las relaciones con Cuba luego de que en más de 50 años de hostilidad no se logró derrocar al gobierno socialista.

Al tratar directamente con Cuba asuntos que van desde los derechos humanos hasta el comercio, es mucho más posible que se produzcan reformas democráticas y de libre comercio a largo plazo, señalan los funcionarios estadounidenses.

El diario en línea de la disidente Yoani Sánchez, 14ymedio, no ha recibido respuesta a su solicitud para una acreditación de prensa con el fin de asistir al izamiento de bandera de Kerry, dijo su director Reinaldo Escobar, esposo de Sánchez.

“Creo que lo correcto sería que, a pesar de que nosotros no estemos de acuerdo, se nos invite y se escuche nuestra voz. Eso es lo correcto”, señaló Antonio Rodiles, presidente del grupo disidente Estado de SATS. “Me sorprendería que no nos invitaran. Si me invitan digo bueno, me alegro, pero no me sorprendería tampoco si no nos invitan”.

En una carta dirigida el martes a Kerry, Rubio nombró a Rodiles como uno de los disidentes que el secretario de Estado debería invitar a la embajada.

“Debería reunirse con los valientes líderes que luchan por liberar a Cuba e invitarlos a la ceremonia que presidirá en la nueva embajada estadounidense”, escribió Rubio. “Ellos, entre otros, y no la familia Castro, son los representantes legítimos del pueblo cubano”.

REPUBLICANOS, EN CONTRA. Al respecto, legisladores republicanos expresaron su rechazo a la ceremonia de izamiento de banderas.

Los congresistas por Florida Ileana Ros-Lehtinen, Mario Díaz-Balart y Carlos Curbelo calificaron como una “recompensa” sin beneficios la apertura de una nueva sede diplomática.

“La reanudación de las relaciones diplomáticas nunca debió haber sucedido hasta que veamos reformas sustantivas en Cuba como las elecciones independientes, justas y multipartidistas, la libertad de prensa y la liberación de todos los presos políticos”, expresó Ros-Lehtinen.

En el mismo sentido se pronunció Díaz-Balart, quien criticó que el presidente Barack Obama “ha hecho concesiones a los dictadores, con muy poco a cambio”.

“La visita del secretario de Kerry para abrir formalmente la embajada en el corazón mismo de la brutalidad de los Castro nunca debería haber sucedido”, criticó Ros-Lehtinen en un comunicado emitido ayer.

“Hago un llamado al secretario Kerry para recuperar el prestigio de Estados Unidos y tener el valor para denunciar estas violaciones contra la dignidad humana básica y condenar las acciones del régimen contra el pueblo cubano”, manifestó Curbelo, representante del Partido Republicano.

Kerry será este viernes el primer jefe de la diplomacia estadounidense en viajar a la isla caribeña en más de medio siglo y sellará con el izado de la bandera estadounidense en la capital cubana el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Washington y La Habana.

Invitan a poeta que declamó para Obama

El escritor estadounidense de origen cubano, Richard Blanco, quien leyó un texto durante la toma de posesión del segundo mandato de Barack Obama, recitará un poema en la apertura de la embajada estadounidense en La Habana.

“Blanco leerá un poema que escribió especialmente para la ocasión, que evoca las historias de las personas a ambos lados del Estrecho de la Florida, pero conectados por nexos emocionales complejos”, indicó el comunicado de los representantes del poeta en Miami.

Blanco tiene 47 años de edad, nació en España, de padres cubanos. Se trasladó a EU muy pequeño.

“Como poeta y cubano-estadounidense, estoy orgulloso y agradecido por la oportunidad de ser parte de este momento histórico”, dijo Blanco, quien ha visitado Cuba en el pasado. “Es un verdadero honor regresar a mi país con este objetivo y conmemorar este paso en el mejoramiento de las relaciones”, señaló.

Blanco se convirtió en el primer hispano en leer un poema en una ceremonia de juramento de un presidente estadounidense.

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Jóvenes, desencantados pese a cambios en la isla

Hombres y mujeres de 20 años de edad coinciden en que las nuevas medidas no los benefician; “mi vida no se va a modificar”, dicen a New York Times

Redacción La Razón

A ocho meses del anuncio de la reanudación de relaciones entre Cuba y Estados Unidos, los jóvenes de la isla se mantienen desencantados pues sostienen que la nueva diplomacia no los beneficia.

“¿Cambiar? Mi vida no va a cambiar, el gobierno no va a permitir que eso pase. Me refiero a ve cómo vivimos, cómo actuamos”, dijo Yunior Rodríguez Soto, de 17 años al diario estadounidense The New York

Times.

Según ellos, únicamente serán beneficiados los cubanos que tienen familiares en Estados Unidos, quienes podrán recibir más dinero e invertir en los nuevos negocios que desde ahora podrán resurgir en La Habana.

“Hasta ahora la única forma de ver el cambio es ahorrar dinero e irte en una balsa lejos de aquí” cuenta Dayán Roa, de 20 años de edad.

Aunque los jóvenes vean con buenos ojos la reapertura de relaciones, es poco probable que los cambios puedan incorporarse a sus vidas en el corto plazo, refiere el diario estadounidense.

Como parte de las nuevas relaciones, se busca mejorar las condiciones de vida de los cubanos, reforzar la sociedad civil, y mejorar las comunicaciones. Es decir, medidas que impacten en la vida cotidiana.

Además, ahora se permitirá que los viajeros usen tarjetas de crédito y débito de Estados Unidos en Cuba.

Dentro de los cambios, se aumentará de 500 a 2 mil dólares por trimestre el límite a remesas bajo licencia general a ciudadanos de Cuba, a excepción de ciertos funcionarios del Gobierno cubano y el Partido Comunista de Cuba a quienes está prohibido enviarlas.