Egipto convierte ley contra terrorismo en ley mordaza

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Foto Archivo AP

El presidente egipcio Abdul Fatá Al Sisi, aprobó una nueva ley antiterrorista que protege a policías, establece tribunales especiales y limita la libertad de prensa y asociación .

El artículo 54 de la ley, dado a conocer por la agencia estatal MENA, utiliza una amplia definición de terrorismo y en una clausula lo define como cualquier acto que altere el orden público por la fuerza.

Las sentencias contemplan actividades periodísticas que contradigan las versiones oficiales sobre los atentados insurgentes o difundan noticias que no sean debidamente verificadas. La prescripción de duras sentencias de cárcel, incluyen delitos relacionados con el terrorismo, como patrocinio, suministro de información o tomar parte activa en las actividades extremistas, se consideran también actos terroristas el daño a las instituciones o infraestructuras del Estado, como edificios militares o gubernamentales, tribunales, conexiones eléctricas o gasoductos y yacimientos arqueológicos.

Los periodistas que sean encontrados culpables de publicar “noticias o comunicados falsos” o versiones que contradigan los informes del Ministerio de Defensa se harán acreedores de una multa de entre 26 mil y 64 mil dólares, además de que el tribunal podrá solicitar la suspensión de su profesión por un periodo de un año.

Egipto lleva dos años sin Parlamento, el presidente Sisi ejerce la autoridad legislativa. Cualquier debate se celebra principalmente en medios afines al régimen o a puerta cerrada.

El borrador de la Ley antiterrorista fue aprobado dos días después de que el fiscal general, Hisham Barakat, fuera asesinado en un atentado de coche bomba, cuando salía de su residencia en un acomodado barrio del El Cairo. El día de la aprobación, milicianos islámicos lanzaron un prolongado ataque para tratar de capturar una localidad en el norte del Sinaí, con varios atentados suicidas contra el Ejército y horas de combates contra los soldados.

El consejo de Estado, un organismo judicial que puede vetar leyes y asesora al gobierno en temas legales, revisó el borrador e hizo algunos cambios la mayoría a petición del gobierno, según dijo antes un miembro del consejo. El gabinete revisó después el texto para analizar los cambios solicitados por los representantes de la judicatura, cuya opinión no es vinculante.

En el funeral de Barakat, el Sisi se mostró visiblemente enojado y afirmó que los tribunales deben actuar más rápido. Su descontento se vio igualado por el de periodistas que pedían en televisión una rápida ejecución de las condenas de muerte emitidas contra islamistas como el expresidente Mohamed Morsi, derrocado por el ejército en 2013 en medio de protestas masivas en su contra.

El gobierno también reaccionó con agresividad ante los medios extranjeros, acusan de exagerar la escala de los ataques en el Sinaí.