EU cumple con Cuba y paga renta anual por Guantanamo

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Foto Archivo AP

Dentro de las negociaciones diplomáticas, Cuba exige a Estados Unidos la devolución de la base naval de Guantánamo. Sin embargo, Washington ha pagado anualmente 4 mil 85 dólares como parte de un contrato que La Habana rechaza cobrar.

“Yo recibo los cheques personalmente, año por año. Se guardan en los archivos. Tenemos una colección”, dijo Josefina Vidal, directora general para Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores cubano y su negociadora principal en las conversaciones bilaterales con Washington.

El gobierno cubano se niega a cobrar los cheques porque considera ilegal la ocupación estadounidense de Guantánamo.

Los cheques están archivados “como un documento histórico”, detalló Vidal a la agencia Reuters.

El ex líder Fidel Castro solía meterlos en un cajón y Vidal asegura que ahora están guardados en archivos “como un documento histórico”

Esta base, ubicada al sureste de la isla, se estableció en 1903, a través del Convenio para las Estaciones Carboneras y Navales, con una vigencia de 99 años, el cual venció en el año 2002.

Luego de la firma, en 1933, ambas autoridades acordaron el pago de 4 mil 85 dólares por la ocupación del territorio que tiene una extensión de 117 kilómetros cuadrados.

No obstante, a partir de 1959, el gobierno de la Isla cobró sólo una vez esa cantidad que debía ser pagada en efectivo, pese a que EU envía la suma de acuerdo a los lineamientos del contrato.

Este documento establece los términos del contrato en el que La Habana y Washington negociaron el arrendamiento del territorio para establecer estaciones navales y de tráfico de carbón.

Los 116 kilómetros cuadrados de terreno se han convertido en uno de los principales temas desde diciembre de 2014, cuando los presidentes Raúl Castro y Barack Obama anunciaron la reapertura de relaciones diplomáticas.

Cuba quiere de vuelta los 116 kilómetros cuadrados de terreno en la Bahía de Guantánamo, en el este del país.

Además, exige el fin del embargo económico de Estados Unidos, acabar con las señales de Radio y Televisión Martí con programación anticomunista emitidas hacia Cuba y el fin de los “programas para la democracia” financiados por Estados Unidos y que, según el régimen de Cuba, buscan derribar el gobierno.

No obstante, la administración de Obama reconoció que se trata de un tema complicado.

“No se confundan. El proceso va a ser largo y complejo. Guantánamo no está en las discusiones por nuestra parte”, asestó el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, el 20 de julio pasado, en el marco de la apertura de la embajada cubana en su país.

Por su parte, para el ministro de Exteriores cubano, Bruno Rodríguez el “levantamiento total del bloqueo es esencial para avanzar hacia la normalización de las relaciones bilaterales, así como la devolución del territorio ocupado ilegalmente

en Guantánamo”.

“La República de Cuba arrienda por la presente a los Estados Unidos, por el tiempo que las necesitare y para el objeto de establecer en ellas estaciones carboneras o navales, las extensiones de tierra y agua situadas en la isla de Cuba […]”, sostiene el artículo I del documento.

Como titular de la representación cubana, este convenio fue firmado por Tomás Estrada Palma, primer presidente de ese país. Mientras que de la parte estadounidense, fue signado por Theodore Roosevelt.

Posteriormente, fue publicado en la Gaceta de Cuba el 12 de octubre de 1903.

No obstante, la administración castrista mantiene su postura.

“Las decisiones de carácter interno no son negociables y nunca van a estar en una agenda de conversación con Estados Unidos para negociar”, declaró la funcionaria cubana.

“Cuba nunca va a hacer absolutamente nada, ni va a mover un milímetro su posición para tratar de responder a personas que no están buscando ese bienestar entre nuestros países”, dijo Vidal.

Alistan diálogos sobre indemnizaciones

EN septiembre, Estados Unidos y Cuba iniciarán una nueva fase de negociaciones.

La delegación cubana está dispuesta a negociar un acuerdo de aviación civil, bajo el cual aerolíneas estadounidenses y cubanas podrían obtener derechos de aterrizaje en ambos países.

Además sostuvo que la administración de Raúl Castro está dispuesta a dialogar sobre los 5 mil 913 reclamos de estadounidenses cuyas propiedades fueron nacionalizadas tras la revolución de 1959 que llevó a Fidel Castro al poder.

Actualmente una ley cubana liga las negociaciones sobre reclamos de propiedad a los propios reclamos de Cuba por los daños causados por el embargo y otras agresiones estadounidenses.

Los daños superan los 300 mil millones de dólares hasta el año 2000, una cantidad muy superior al valor de las propiedades reclamadas por estadounidenses o de lo que Washington pensaría jamás en pagar.

Además se reanudarán las conversaciones sobre correo directo, protección medioambiental y el combate al narcotráfico.

Washington reduce apoyos a disidentes

Como parte de la normalización de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba, Estados Unidos ha disminuido sus programas de financiamiento a los grupos disidentes de la isla.

Desde junio pasado, el apoyo oficial estadounidense a la oposición interna se dará en términos “retóricos”, como sucede actualmente con Rusia y China, según consignó ayer el periódico español El Mundo.

Con lo que se cumple una demanda de la administración de Raúl Castro, quien exigió el fin de los programas de ayuda a grupos críticos al poder, durante la Cumbre de las Américas en Panamá.

Si bien cesó el apoyo por parte del gobierno extranjero, a escala nacional, en este año se incrementó la represión contra grupos como las Damas de Blanco, y artistas como Tania Bruguera.

La Unión Americana financia parcialmente los movimientos disidentes desde la década de los años 80, con un programa de promoción de los derechos humanos, la formación de periodistas independientes, la entrega de libros y periódicos a bibliotecas independientes y facilitando conversaciones vía satélite con políticos y sindicalistas en Estados Unidos.

Los presupuestos de estos programas se manejan a discreción por la Agencia de Estados Unidos para Ayuda al Desarrollo (USAID, por sus siglas en inglés).

Sin embargo, un estudio realizado por la Oficina del Inspector General del Gobierno, arrojó que a mediados de la década del 2000 ascendían a 61.9 millones de dólares anuales.

A lo que se suman los 25 millones de dólares anuales que la Casa Blanca dedica al presupuesto de Radio y TV Martí, que sirve también para pagar servicios informativos de los periodistas independientes.

Según el rotativo español, la finalidad de los fondos era financiar los gastos corrientes de la oposición, cuyos miembros raramente logran un empleo en una empresa estatal. No obstante, la distribución de los fondos generó mucha polémica cuando Washington detectó que algunas partidas se estaban desviando en comprar cosas como juegos de video, pagar viajes y otras actividades no relacionadas con una lucha política.

Por otro lado, parte de la oposición también ha sido financiada por organizaciones del exilio que han promovido la ayuda regular a los disidentes que se encuentran desempleados y no pueden mantener a su familia.