EU tarda 9 meses en desarmar a policias

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Foto AP

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, prohibió que el gobierno federal de su país proporcione equipo militar a departamentos locales de policía e impuso controles más estrictos sobre armas y equipos distribuidos a agencias de seguridad.

El mandatario hizo este anuncio ayer en Nueva Jersey nueve meses después de que policías con equipo antimotines sofocaron protestas contra el racismo.

Esto a pesar de que la Casa Blanca aseguró el año pasado que el gobierno de Obama mantendría los programas de militarización policial empleados para controlar las manifestaciones del verano pasado en Ferguson, Missouri.

Sin embargo, un grupo formado por varias agencias encontró un “riesgo sustancial de que el mal uso“ de equipos, como vehículos blindados con orugas en lugar de ruedas convencionales, armas de fuego de gran calibre y equipo de camuflaje, pudiera socavar la confianza en la policía.

Obama también presentará el informe final de un equipo que él creó para ayudar a aumentar la confianza entre la policía y las minorías en particular.

Con esto la Casa Blanca dejará de financiar o proporcionar vehículos blindados que funcionen con un sistema de orugas en lugar de ruedas, aeronaves o vehículos con armamento ni armas o munición de calibre 50 o superior, así como lanzagranadas, bayonetas o uniformes de camuflaje. El gobierno federal también estudia formas de retirar equipos ya distribuidos.

Además, una lista más larga de material provisto por el gobierno federal se verá sujeto a controles más estrictos, como son vehículos blindados de ruedas como aeronaves tripuladas, drones, armas de fuego especializadas, explosivos, arietes y material antimotines como porras, cascos y escudos.

A partir de octubre la policía necesitará autorización de su consejo municipal, alcalde u otro organismo de gobierno local para obtenerlos, tras una explicación convincente de para qué se necesitan. Además, deberán completar más formación y reunir más datos sobre su uso.

La militarización de la policía fue cuestionada en 2014 luego de que un policía blanco en Ferguson matara a tiros a Michael Brown, de 18 años.