Fracasan 7 meses de populismo en Grecia: renuncia Alexis Tsipras

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
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Foto AP

El 26 de enero, el izquierdista radical Alexis Tsipras tomó la presidencia de Grecia con 36 por ciento del apoyo popular, tras prometer el fin de la austeridad. El 5 de julio, 62 por ciento en su país lo respaldó en un referéndum. Ayer anunció su renuncia y propuso la celebración de elecciones anticipadas para el 20 de septiembre próximo.

“Mi mandato del 25 de enero (cuando fue electo) ha vencido. Ahora el pueblo debe pronunciarse. Ustedes con su voto decidirán si negociamos bien o no”, dijo el también líder del partido de izquierda Syriza en un mensaje televisivo.

Tsipras llegó al cargo con el ofrecimiento de poner fin a las medidas de austeridad que han ahorcado la burocracia y las pensiones del país helénico.

No obstante, meses después, aceptó un rescate de la Unión Europea por 86 mil millones de euros, lo que devino en más recortes, más impuestos, privatizaciones y corralitos bancarios.

Esto ocasionó una ruptura interna que generó que perdiera la mayoría parlamentaria, y se vio obligado a convocar a elecciones anticipadas y declinar.

“Hicimos lo que pudimos. Hemos logrado mejores acuerdos sobre el presupuesto. Ganamos muchas cosas en esta batalla, pero no logramos ganar lo que queríamos desde el principio”, añadió.

La fractura entre los izquierdistas y los moderados del partido provocó que el Gobierno ya no tenga una mayoría suficiente para continuar la legislatura.

Antes del tercer rescate, la llamada Plataforma de Izquierda representaba un tercio de los diputados de la fuerza gobernante.

La pérdida de estos apoyos tras las votaciones de las medidas previas como el recorte de pensiones y el incremento del IVA quebraron una unión que parecía incuestionable hasta la convocatoria del referéndum en el que se escuchó un sonoro No contra la austeridad, explicó el diario español El Confidencial.

Por cuestiones de procedimiento, el primer ministro está obligado a renunciar por una cuestión de procedimiento para dar paso a un Gobierno provisional que gestionará el proceso electoral.

A la cabeza de esta administración se pondrá la jueza Vassilikí Thanou-Christophilou, que preside el Tribunal Supremo desde principios de julio.

Será, por tanto, y por apenas unos meses, la primera mujer en ostentar el cargo de primera ministra en la Historia de Grecia.

El presidente del país, Prokopis Pavlopoulos, tiene que consultar a los demás partidos si pueden formar Gobierno -ya que la Constitución obliga al haber pasado menos de 12 meses desde las últimas elecciones- aunque con el reparto actual de fuerzas es improbable que alguien pueda hacerlo.

El primer ministro señaló que ahora el pueblo griego deberá decidir con su voto “quién debe conducir a Grecia al camino difícil, pero con la esperanza que se abre” y qué fuerza política “negociará mejor la reducción de la deuda”.

“Pido un mandato fuerte para un gobierno estable”, sostuvo Tsipras, quien manifestó que presentará su dimisión y la de su gobierno al presidente griego Prokopis Pavlópoulos.

Asimismo, se comprometió a que, en el marco del programa de rescate para Grecia, habrá medidas para atenuar el impacto de la recesión a la que conducirán los ajustes previstos en el plan.

“No conseguimos el acuerdo que queríamos, pero dada la situación, conseguimos lo mejor posible”, indicó el primer ministro dimitente, quien aseguró sentirse “orgulloso de la negociación” de su gobierno con los acreedores de Grecia.

Destacó que los acreedores proponían en un inicio “un periodo de financiación de cinco meses”, junto con medidas como “la eliminación de las ayudas sociales”, pero su gobierno logró “un acuerdo de tres años”.

Tsipras anticipó que si su partido resulta ganador en las próximas elecciones, seguirán luchando contra la corrupción y la evasión fiscal.

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El tercer rescate de la Eurozona

Fracturó la izquierda helénica

la ayuda financiera garantiza liquidez para tres años; el Ejecutivo aceptó las condiciones de la UE pero sacrificó la estabilidad local

Por Remei Calabuig

La Razón de España

En Atenas

Grecia estrenó el tercer rescate concedido por la Eurozona, que asegura la financiación del país en tres años, pero desencadenó un terremoto político en las filas del gobernante Syriza.

Ayer era una fecha clave porque Grecia debía devolver tres mil 400 millones de euros al Banco Central Europeo (BCE) en concepto del vencimiento de los bonos a cinco años y los intereses, un pago que, junto a la devolución del crédito puente concedido por la Unión Europea en julio, se efectuó por la mañana.

La devolución fue posible gracias a que el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) desembolsó el primer tramo del rescate, 13 mil millones de euros destinados a cubrir devoluciones de créditos y facturas atrasadas. Otros diez mil millones fueron transferidos a una cuenta en Luxemburgo para recapitalizar la banca helena.

En total este primer tramo asciende a 26 mil millones de euros, por lo que los 3 mil restantes serán desembolsados como muy tarde el 30 de noviembre, una vez que Grecia complete las “acciones prioritarias” que le exigen sus socios.

El Gobierno de Tsipras consiguió así alejar los temores de quiebra del país asegurándose la financiación de los próximos tres años, pero a nivel político le ha costado la estabilidad de su Gobierno, la coalición entre Syriza y los nacionalistas conservadores Griegos Independientes.

La aprobación del rescate en el Parlamento evidenció la división en las filas de Syriza, porque hasta 44 diputados decidieron dar la espalda al rescate, que finalmente fue aprobado con amplia mayoría gracias a los votos de la oposición.

El ministro de Energía, Panos Skurletis, afirmó que las elecciones anticipadas son una opción necesaria por dos razones. Una es que Syriza “ha perdido poder y por exttensión, el Gobierno” y la segunda es una cuestión de “legitimidad democrática”.

Para abordar las diferencias internas, el comité del partido fijó para septiembre la celebración de un congreso extraordinario.

Las últimas encuestas publicadas situaban a Syriza en cabeza, aunque de nuevo necesitaría el apoyo de un socio de coalición.