“He visto muertos, heridos, niños atrapados...”

“He visto muertos, heridos, niños atrapados...”
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En Roma

Cuadrillas de rescatistas con excavadoras y sus propias manos se apresuran para sacar sobrevivientes de entre los escombros dejados por un fuerte terremoto que destruyó ayer tres poblados en la parte central de Italia. La cifra de fallecidos subió a 159, pero el número total de personas muertas o desaparecidas es incierto debido a la presencia de miles de vacacionistas en el área durante los últimos días del verano.

“Estoy vivo de milagro, y se debe a que me había despertado recientemente para ir a trabajar”, aseguró Marco, un vecino del centro histórico de Amatrice, la localidad más sacudida por el terremoto, a La Repubblica. Y añadió:

“Cuando me levanté de la cama, en cuestión de un momento, se derrumbó todo”.

Marco tampoco puede evitar recordar lo que ocurrió entonces en la ciudad de L’Aquila, no muy lejana de la zona afectada hoy: “Recuerdo que el temblor de entonces fue muy largo. Sin embargo, esta vez, ha sucedido todo en poquísimo tiempo”.

En Amatrice quedaron sepultados dos gemelos de seis años, uno de los cuales fue rescatado en estado grave, mientras que el otro falleció.

El periodista Fabrizio Colarieti, redactor de la agencia ANSA en la provincia de Rieti (a la que pertenece el pueblo de Amatrice), se despertó a las 03:36, cuando tuvo lugar el primer sismo. Se vistió y se acercó en coche al lugar de los hechos. Y fue entonces cuando sufrió su segundo terremoto, según explica a la web del Corriere della Sera.

“Fue terrible. Todavía era de noche, tenían que ser como las cinco menos cuarto de la mañana. El carril por el que circulaba había sido invadido por árboles y piedras, por eso todos los que pasaban por allí se movían con velocidades reducidas”.

Y sigue con el relato: “El nuevo sismoque presencié hizo temblar la montaña que tenía a mi derecha, desatando un ruido espantoso”.

Lo más doloroso que vivió Colarieti no fue ni siquiera su trayecto en coche, sino lo que vio una vez alcanzada la localidad deAmatrice: “Ví escenas apocalípticas: muertos, heridos, niños atrapados. Creo que tan sólo hablando de Amatrice nos acercaremos a las más de 100 víctimas”.

Por no hablar de uno de los hoteles más conocidos de la ciudad, el Hotel Roma: “Tengo entendido que estaba completo”.

Según cuenta el propio periodista, un amigo suyo, Carlo Grossi, operador de emergencia sanitaria, sufrió una gran pérdida personal. Colarieti, contándolo, no consigue contener las lágrimas.

“Mi amigo Carlo, un hombre valienteque durante años ha salvado muchas vidas, me abrazó fuerte, y largo. Me dijo que sus dos hijos, dos chicos maravillosos, ya no están. Porque están debajo de los escombros”.

Entre los muertos de Accumoli figura una familia completa: Andrea Tuccio; su mujer, Graziella Torroney; y sus dos hijos, Riccardo y Stefano, de 8 años y siete meses, que tras horas de búsqueda fueron encontrados muertos entre las ruinas de su casa.

Su abuela, al recuperar el cadáver del más pequeño, culpó a Dios: “Se los ha llevado a todos a la vez”.

Los rescatistas sacaron de los restos dejados por el fuerte terremoto a decenas de jóvenes y ancianos, así como han tratado de calmar a los que esperaban a ser rescatados.

Uno de ellos tuvo que persuadir a una mujer de 80 años, atrapada en bajo los restos de su casa para que orinara donde se hallaba, pues iban a tardar en sacarla de allí. “Escuche, sé que no es agradable, pero si necesita hacer pis, hágalo”.

La anciana fue después trasladada al hospital de Ascoli Piceno. Su hija de 47 años, que vivía con ella, había muerto. “Aquí ya no queda nada, sólo escombros. Parece un bombardeo”, describió en Pescara del Tronto la presidenta de la Cámara de Diputados, Laura Boldrini, tras visitarla. “Es una pesadilla. Nos despertamos a las 03:36 con los muebles que se caían al suelo y las paredes que se movían de un metro”, explica un testigo en Configno, una pedanía de Amatrice. “Logramos salir rápido de nuestras casas. Algunos todavía están en ropa interior en la calle. Estoy tratandode contactar con mi madre en la localidad de al lado, pero el móvil no funciona”.

“Un sismo como éste se repetirá”: geofísico

Raúl Madariaga, sismólogo y profesor de geofísica en la Escuela Nacional de París, asegura que un desastre natural como el que ocurrió en Amatrice puede repetirse. “En realidad, son terremotos muy superficiales. Lo que ocurre es que los edificios son muy antiguos, no están bien conservados y están fabricados con materiales muy endebles. No están pensados para resistir los terremotos”, explica el experto que lleva trabajando en los riesgos sísmicos de la región de Umbría desde 1979.

Las ciudades del centro de Italia, explica Madariaga, están construidas sobre una serie de fallas muy activas y superficiales. Estas fallas se rompen regularmente y producen muchos seísmos, pero de magnitudes moderadas.

El terremoto de Amatrice fue de 6.2, pero Madariaga asegura que se trata de un movimiento muy superficial.

“Lo terrible de estos terremotos son las consecuencias porque además suele haber muchos muertos. Pero no se producen por la intensidad del terremoto, ni por su duración, sino porque en el centro de Italia encontramos edificios muy viejos y de muy mala calidad. Son construcciones que nunca fueron pensadas para resistir terremotos”, concluye el especialista.

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De Ciudad de

las 100 iglesias a

cúmulo de polvo

Amatrice

y Accumoli eran hasta ayer dos enclaves ricos en historia y cultura; historias del Imperio romano yacen entre las ruinas

Redacción La Razón

Las localidades italianas de Amatrice y Accumoli, dos de las más afectadas por el terremoto, eran hasta ayer dos enclaves ricos en historia y cultura, rodeados por la naturaleza montañosa de los Apeninos. Una atracción turística en sí misma es Amatrice, de más de dos mil 600 habitantes, cuna de los espaguetis a la amatriciana, elaborados con salsa de tomate y queso de oveja.

El próximo fin de semana estaba previsto que se celebrara en la localidad la 50 edición de una feria dedicada a ese plato típico, que atrajo a un buen número de turistas en pleno periodo vacacional.

Amatrice ya tenía su denominación actual en el siglo XI y en 1265 entró a formar parte del reino de Nápoles. Fue escenario de revueltas y durante los siglos XIV y XV luchó con ciudades y castillos vecinos para defender sus límites. Albergaba monumentos arquitectónicos bien conservados, la mayoría de los siglos XIII y XVIII, y de estilos como barroco o renacentista.

Considerada un punto de peregrinación, Amatrice también era conocida como la ciudad de las 100 iglesias, entre las que destacaba la basílica de San Francisco, de estilo gótico, ubicada a pocos metros del palacio del ayuntamiento.

Por su parte, los orígenes de Accumoli —actualmente con más de 600 habitantes— se remontan al siglo XII. A lo largo de su historia la localidad estuvo bajo el dominio de los normandos y el reino de Nápoles. Entre sus sitios más turísticos estaban la original Torre Cívica, construida en el siglo XII y símbolo de las antiguas libertades comunales, y distintos palacios como el del Podestà, característico de la época medieval.

Junto a estos dos pueblos, ubicados en la región de Lacio, Norcia —en Umbría— también se vio afectado por el terremoto y es conocido por su historia —hunde sus raíces en el Neolítico y el Imperio romano—, su arquitectura y la práctica del montañismo y la caza. De allí, por ejemplo, son famosos productos gastronómicos como las salchichas y el jamón de jabalí y de cerdo.

Además del patrimonio histórico, estas localidades están ubicadas en un paraje natural único, concretamente en el parque nacional de los Montes Sibilinos y el del Gran Sasso y montes de la Laga, un destino de interés para quienes desean disfrutar de la montaña y los lagos en Italia.