Partygate

Johnson en la cuerda floja; piden censura

Conservadores británicos buscan votos para una “moción de confianza”; siguen las críticas por el partygate

El primer ministro británico, al salir de sus oficinas en Downing Street.
El primer ministro británico, al salir de sus oficinas en Downing Street.Foto: Reuters
Por:
  • La Razón Online

El primer ministro británico, Boris Johnson, aún no libra las críticas por el escándalo del partygate, y a unos días de la difusión del informe que lo responsabiliza de las violaciones sanitarias de su equipo durante la pandemia, se reveló que conservadores ya buscan el apoyo para una moción de censura.

Medios locales señalaron que este sector ha elevado el tono de sus críticas contra la irresponsabilidad de quien presuntamente participó en unas 16 fiestas mientras la población aceptaba a desgano el confinamiento para evitar la propagación del Covid-19.

La exjefa de los conservadores en el Parlamento británico Andrea Leadsom se sumó a estos señalamientos al reconocer que Boris dejó en evidencia su fracaso en liderazgo. Incluso, dejó entrever que es posible removerlo del cargo.

Sin ser específica, declaró a The Guardian que los legisladores deben tomar “la mejor decisión”, ante la falta de carácter mostrada por el primer ministro, quien no sólo no pudo detener estas fiestas clandestinas, sino que fue promotor de las mismas, aunque lo niegue.

La política fue más dura contra el gabinete al señalar que es muy improbable que los líderes del partido no supieran de estas actividades, pues el gabinete cayó en constantes “fallas significativas”, luego de la difusión de fotografías de Boris y ministros con copas y comida en mano.

En tanto, el exlíder William Hague fue más directo al fijar esta misma semana el plazo para impulsar acciones contra Johnson ante el descontento por su conducta en medio de la pandemia.

Otros más como John Stevenson declaran abiertamente su decepción por las fiestas y la negativa del funcionario a admitir que fue partícipe al minimizar las supuestas reuniones de trabajo, pues dijo que ante su situación la única respuesta es facilitar “una moción de confianza”.

Aunque aún no está claro cuántos parlamentarios apoyarían ésta, medios locales dicen que se acercan a los 30 votos, pero se requieren 54 para destituirlo.