Llevan lo narrado por periodistas al cine

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
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El cine, como incondicional reflejo de la realidad, se convirtió en el principal medio de expresión para lo que fue la derrota más dolorosa de la historia militar de un país que en aquel momento, aún se regodeaba con sus logros, poderío e influencia.

Aquellas historias que fueron contadas por los periodistas fueron plasmadas en la pantalla grande. De tal forma, los realizadores estadounidenses y allegados —algunos de ellos aun con las marcas físicas y emocionales, resultado de haber participado en el conflicto—, retomaron desde los puntos de vista más diversos, distintos episodios de la Guerra de Vietnam, exorcisando sus demonios, exponiendo las entrañas de su sociedad y entregando verdaderas joyas de la cinematografía. Hoy esta temática parece haber sido superada. Su boom fue en los años 80 y 90, cuando el partido Republicano estaba en el gobierno. En el cine ahora se retoman los conflictos con un objetivo nacionalista.

EL APOCALIPSIS. Basada en la novela de Heart of Darkness, de Joseph Conrad, Apocalypse now (1979), no sólo es la película más representativa en cuanto a esta temática se refiere, sino una muestra de cómo a pesar del innegable poder del discurso, este nunca se sobrepone a los valores cinematográficos. La historia del capitán Willard (Martin Sheen), cuya misión es adentrarse en Vietnam, para asesinar al renegado Coronel Kurtz (Marlon Brando), es la base para desarrollar un viaje casi surrealista, que sirve para explorar la patología del hombre llevado al límite en los ambientes más opresivos, cuestionando sus valores morales y trastocando sus principios. El director Francis Ford Coppola, supo no sólo sortear lo tormentoso que le representó filmar en la jungla, sino además potenciarlo para reflejar el infierno del campo de batalla y entregar escenas icónicas de la cinematografía mundial y de la cultura popular, como aquella en la que los helicópteros bombardean un poblado vietnamita, con “La Cabalgata de las Valquirias” —de Wagner—, como música de fondo.

SIN MISERICORDIA. A él nadie tuvo que platicarle, él estuvo ahí. El siempre controvertido Oliver Stone —luego responsable de retorcidas y maravillosas metáforas sociales como Asesinos por Naturaleza (1994)—, no tiene piedad a la hora de reinterpretar su experiencia y mostrarla a través de los ojos del soldado novato Chris Taylor (Charlie Sheen), en Platoon (1986), la mejor lograda de la trilogía de películas que le dedicó a la Guerra de Vietnam, completada con Nacido el 4 de julio (1989) y El Cielo y la Tierra (1993). La gradual descomposición de los fracciones militares y la orfandad ante el sinsentido de un conflicto, son sólo algunos de los temas que carcomen esta obra implacable

EL DESASOSIEGO DE UN GENIO.Tenía que ser alguien como Stanley Kubrick, el capaz de contrastar el antes y el durante de la guerra, sin necesidad de mostrar del todo a los soldados en acción. En Full Metal Jacket (1987), el espectador asiste a una compleja revisión del proceso de deshumanización necesario, a la hora de convertirse en piezas militares que luego serán sumergidas en el caos y terminaran por desmoronarse, emocional y físicamente. Se trata de un filme en el cual el realizador apuesta por distanciarse de sus personajes y se muestra más pesimista y desencantado que nunca, se aleja del tono operístico de Coppola y la acidez de Stone, para concentrarse en la dramática naturaleza del hombre que ante la guerra.

MENCIÓN ESPECIAL, RAMBO. No necesitamos decir que no se trata de una obra maestra y mucho menos comparable con las arriba mencionadas. Sin embargo, posee los valores cinematográficos necesarios para ser considerada una propuesta seria, que tuvo un impacto cultural fuerte en 1982, al enfocarse en los estragos irreparables que dejó la Guerra de Vietnam, en aquellos que partieron con la idea de ser considerados héroes y al regreso se encontraron con una sociedad en la que no sólo no tenían cabida, sino que además les despreciaba. Esa es la situación del protagonista, John Rambo (Sylvester Stallone), qué convertido en un paria, nuevamente se ve acorralado y obligado a llevar a territorio norteamericano, parte del infierno que le convirtió en una arma viviente, pero sobre todo a dar rienda suelta a su atormenta y fracturada mente. De paso, la película fue precursora del cine de los célebres héroes de acción y tuvo tres secuelas.

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