Obama advierte al Congreso que lo relegara para “no frenar a EU”

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Foto AP

En uno de los momentos más bajos de su popularidad —tiene 50 por ciento de desaprobación, según la más reciente encuesta de The Washington Post— y aún recuperándose de la parálisis gubernamental de octubre pasado, Barack Obama advirtió durante su sexto discurso del estado de la Unión: “Estados Unidos no se paraliza y yo tampoco lo haré... Así que en cualquier lugar y en cualquier momento en que pueda tomar decisiones sin la necesidad de leyes para aumentar las oportunidades para más familias estadounidenses, eso es lo que voy a hacer”.

Así el mandatario relegó al Congreso de las próximas modificaciones que va a emprender y que impliquen una discusión entre republicanos y demócratas, lo cual podría frenar las medidas. De inmediato el anuncio fue rechazado por el líder republicano en la Cámara de Representantes, John Boehner: “Si el presidente cree que nos quedaremos sentados, mientras él nos pisotea, está muy equivocado”.

La primera provocación al Legislativo ocurrió cuando se refirió al tema de Irán. El mandatario, que cumple su quinto año de gobierno, aseguró que vetará cualquier sanción que el Congreso apruebe contra Irán durante las negociaciones sobre el programa nuclear de Teherán, cuyo primer acuerdo, incluye suspender durante seis meses el enriquecimiento de uranio, entró en vigor el pasado 20 de enero.

“Que quede claro: si el Congreso me envía ahora una nueva ley con sanciones que amenace con hacer fracasar estas negociaciones, interpondré mi veto. Las negociaciones serán difíciles. Pueden no tener éxito”, dijo.

Durante 30 minutos el mandatario estableció la hoja de ruta para lo que será el final de su presidencia. Su discurso se centró en la igualdad de oportunidades. Obama calificó 2014 como el año de la acción.

“Eso es lo que la mayoría de los americanos quiere, que nosotros, desde esta Cámara, nos centremos en sus vidas, sus esperanzas y sus aspiraciones”, declaró.

El presidente, quien hizo eco de la recuperación económica tras la crisis de 2008, dedicó gran parte de su discurso a la clase media. “La desigualdad se ha hecho más profunda, el lado más amargo es que incluso en medio de la recuperación demasiados estadounidenses están trabajando más que nunca, pero sólo consiguen sobrevivir”, manifestó. Posteriormente anunció su determinación a usar su Poder Ejecutivo para aumentar 40 por ciento el salario mínimo federal a 10.10 dólares por hora para todos los trabajadores desde 7.25.

Sobre el sistema migratorio no ahondó mucho, quizá su mayor pendiente de 2013. Sólo señaló: “Economistas independientes han dicho que la reforma migratoria va a hacer crecer nuestra economía y reducirá nuestro déficit en casi un billón de dólares en las próximas dos décadas”.

El mandatario también se refirió a temas de política exterior y aseguró que su país no se embarcará en guerras que no sean suyas.

El año pasado el tema de Siria supuso un coletazo al mandatario, que ya había asegurado que si Bashar el Assad usaba armas químicas contra la población emplearía la fuerza. Destacó que la ía diplomática forzó a Siria a entregar su arsenal de armas químicas.

Ayer inició la cuenta regresiva para que Obama trate de mejorar uno de los años más complicados de su gestión.