Miércoles 23.09.2020 - 00:54

Osama Bin Laden se acabó

Declaran listos a seleccionados paralímpicos
Por:

Fotos AP y Especial

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“No es una guerra contra el Islam”->http://www.3.80.3.65/spip.php?article74893]

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Del apoyo al odio de Washington->http://www.3.80.3.65/spip.php?article74894]

Diez años después de los ataques a las Torres Gemelas y al Pentágono, el 11 de septiembre de 2001, el ejército de Estados Unidos aniquiló a Osama bin Laden, jefe y cerebro de la red terrorista Al Qaeda, autora de los atentados.

Las fuerzas estadounidenses abatieron a tiros al líder terrorista en una residencia en Abottabad, a 150 km de Islamabad, sin bajas civiles ni militares.

Con este hecho el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, logra lo que no pudieron hacer sus antecesores George W. Bush y William Clinton.

De acuerdo con los reportes el cuerpo del terrorista está en poder del gobierno norteamericano, un asunto de vital importancia para evitar el escepticismo que la noticia por sí sola podría causar en los circuitos islamistas radicales.

Eliminar a Osama bin Laden se había convertido en el objetivo número uno para Estados Unidos y había sido objeto de numerosas operaciones internacionales, que llevaron a especular en diversas ocasiones sobre su muerte y a ofrecer enormes recompensas por cualquier pista sobre su paradero.

El orgullo de EU estaba herido ya que, a pesar de las tecnologías en inteligencia que posee, desconocía el paradero de un tipo alto y desgarbado de 54 años, normalmente retratado sosteniendo un Kaláshnikov con su brazo izquierdo, que se apoyaba en un bastón, dormía en el suelo y se alimentaba de verduras, yogur, sopa y pan afgano.

Aunque hacía años no aparecía en público, Bin Laden seguía siendo todo un símbolo. El hombre que había logrado un sueño que hace una década parecía una quimera: internacionalizar la yihad y extender el terror mediante alianzas con grupos asociados en todo el mundo.

Funcionarios dijeron que la muerte del hombre más buscado del mundo durante la última década es una “victoria simbólica”. En su mandato George Bush repetidamente afirmó que llevaría a los tribunales al cerebro de los ataques en Nueva York y Washington, pero la capacidad de Bin Laden para evadir la captura frustró a su administración.