Por detener a los que “parecen” latinos, EU demanda a Arpaio

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Fotos AP

Después de cuatro años de investigaciones, el Departamento de Justicia de Estados Unidos demandó ayer al jefe de la policía del condado de Maricopa, Arizona, Joe Arpaio, por discriminación y otras prácticas "inconstitucionales" contra latinos.

"La policía debe proteger y servir a la comunidad, no dividirla", apuntó Thomas Pérez, fiscal general adjunto para Derechos Civiles, al presentar ayer la denuncia en Phoenix, Arizona, contra el autoproclamado sheriff más severo de Estados Unidos.

De acuerdo con el gobierno estadounidense en la corporación policiaca que encabeza Arpaio prevalece una cultura de desprecio hacia los derechos constitucionales básicos, sobre todo de los latinos, y con la demanda se busca detener los abusos de poder y prácticas discriminatorias.

El Departamento de Justicia recordó que inició las investigaciones contra Arpaio en junio de 2008. En 2010 se interpuso una demanda contra el alguacil y el condado de Maricopa, para que proporcionaran información sobre las acusaciones.

El 16 de diciembre de 2011 el Departamento de Justicia acusó al alguacil Arpaio de violar la Constitución de EU y los derechos de inmigrantes, así como de discriminar sólo por la apariencia, pero no interpuso la denuncia, pues esperaba llegar a un acuerdo con él, el cual incluía la presencia de un monitor designado por la Corte que ayudaría a impulsar un arreglo.

El miércoles pasado le fue notificado por el Departamento de Justicia que iba a ser demandado, e inmediatamente salió a defenderse: "Si ellos demandan, iremos a la Corte. Y entonces descubriremos la historia real.

Ellos me están diciendo cómo operar mi organización. Me gustaría que esto se resuelva, pero no voy a renunciar a mi autoridad ante el gobierno federal. Es tan sencillo como eso".

Arpaio ha negado desde hace mucho tiempo las acusaciones de discriminación racial y adoptado un tono desafiante en respuesta al informe, al calificarlo como un ataque con motivos políticos por parte del gobierno del presidente Barack Obama, que traerá inseguridad a Arizona al mantener en las calles a los inmigrantes que viven ilegalmente en el país.

“No vengan aquí a usarme como chivo expiatorio de un problema nacional e internacional”, dijo.