Raul: rezo otra vez si el Papa sigue como me gusta

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Foto AP

El estudio y salones junto al Aula Pablo VI fueron el lugar para celebrar el segundo encuentro entre un pontífice y un presidente cubano. A las 9:30 de la mañana (tiempo local) inició la reunión entre el Papa Francisco y Raúl Castro que se prolongó por 55 minutos y tras la cual el mandatario expresó: “si el Papa sigue así, yo volveré a rezar y volveré a la Iglesia”.

Sobre la reunión no se dieron detalles, solamente Castro declaró que durante el encuentro aprovechó para agradecer al heredero de San Pedro su mediación en el acercamiento de Washington y La Habana.

En entrevista con La Razón el sociólogo de la religión Bernardo Barranco indicó que la visita del presidente cubano a Francisco busca preparar el viaje del pontífice en septiembre. “Implica trabajar en una agenda común: la reivindicación de intereses que tiene la iglesia católica en Cuba, es decir, una mayor apertura en términos religiosos y una mayor tolerancia hacia la estructura de la Iglesia católica”, expresó.

Para Alejandro Díaz Domínguez, doctor en ciencia política por la Universidad de Vanderbilt, aunque los cubanos profesan la santería u otras creencias sincréticas de la herencia africana, la visita del pontífice está relacionada también al sello de Francisco, más centrado en temas sociales, en comparación con sus predecesores.

“Bergoglio es un hombre que ha recorrido camino. Es un Papa más político que ha abordado la agenda social frente a los valores morales. Es un cambio en el debate y eso permite la negociación”, comentó.

En la misma línea se manifestó Barranco, quien aseguró: “Francisco no es un revolucionario, es un papa reformista. No es socialista; al contrario, ha sido crítico diciendo que el comunismo se apropió de los pobres”.

Ayer Raúl Castro reconoció que tras la reunión con Francisco quedó “muy impresionado por su sabiduría, su modestia y todas sus virtudes que conocemos que tiene”.

“Yo soy del Partido Comunista Cubano, que no admitía creyentes, pero ahora lo estamos permitiendo, que es un paso importante”, agregó.

El Vaticano tiene particular interés en conocer si durante la visita de Francisco habrá libre acceso de la población a los actos religiosos en los que participe el pontífice. Los antecedentes están con las visitas de Juan Pablo II, en 1998, y de Benedicto XVI, en 2012.

“El régimen cubano se preocupó por dar una cara católica en 1998, cuando todos sabíamos que en realidad no era así”, recordó Díaz Domínguez, experto en temas religiosos. “El régimen está viendo esta visita como una bendición papal”, añadió.

No obstante el también académico del ITAM manifestó que la postura del pontífice puede ser considerada por algunos sectores como un cierre de filas con el régimen. “Esa percepción de que por ayudar al pueblo cubano le termine ayudando al régimen le puede acarrear muchas críticas, sobre todo en Estados Unidos, entre los sectores más conservadores y contrarios al régimen cubano”, concluyó el investigador.

De hecho, fuentes de la Secretaría de Estado del Vaticano, citadas por el diario español El País, temen que las autoridades cubanas, en el delicado momento de transición actual, quieran aprovechar la visita del Papa para lanzar el mensaje de que la revolución, aunque dispuesta a modernizarse, sigue manteniendo el control del país.

Un alto cargo de la Santa Sede, que pidió anonimato, declaró al rotativo: “Los viajes de los papas a Cuba siempre han sido muy delicados, un juego de equilibrios. Hasta ahora el interés de la Iglesia era permanecer en la Isla para favorecer, casi siempre de forma invisible, alguna apertura, algún diálogo con la oposición”.

“Pero, por eso mismo, tenemos que ser más cautelosos, más respetuosos con un régimen que no aceptaría aparecer como un derrotado”, apuntó a El País.

Después del encuentro privado se realizó el habitual intercambio de presentes: el pontífice le regaló a Castro un medallón de San Martín de Tours, patrón de Buenos Aires, y el mandatario cubano entregó al Pontífice un cuadro inspirado en el drama de la emigración.

Hace 19 años, la primera visita de un Castro

El 19 de noviembre de 1996 el entonces líder cubano, Fidel Castro, viajó por primera vez al Vaticano. El encuentro entre el Papa Juan Pablo II y Castro duró aproximadamente 35 minutos, sin testigos, en español.

En esa ocasión el pontífice solicitó al cubano que “abriera Cuba al mundo”, pero el ex presidente de la Isla le respondió que no podía hacerlo “porque tengo una pistola en la sien”, en referencia, en parte, al bloqueo económico de Estados Unidos.

“Ábrete al mundo que yo te quito la pistola”, le contestó Karol Wojtyła. Sin embargo, el régimen castrista mantuvo su postura e hizo caso omiso al reclamo.

Al igual que ahora la reunión fue la antesala de una visita papal a la Isla. “El Presidente Fidel Castro ha renovado al Santo Padre la invitación a visitar Cuba, concretamente a lo largo del próximo año 1997”, dijo entonces Joaquin Navarro-Valls, director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

Antes de abandonar el Vaticano Fidel Castro visitó la Basílica de San Pedro y expreso su deseo de ver la Capilla Sixtina, visita que realizó por la tarde.