Jueves 1.10.2020 - 06:37

Santander de Quilichao, en Colombia, “cuna” de heroinomanos

Destaca delegado en BJ apoyo de vecinos para recuperar espacios
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Se estima que a diario, de tres a cuatro niños caen en la tentación del estupefaciente

Santander de Quilichao.- Sólo un par de euros y cinco minutos se requieren para encontrar a un “moto taxista” que provea de cocaína, mariguana o amapola, según sea el gusto del cliente, en Santander de Quilichao, un sitio que ahora se ha vuelto "cuna" de la heroína.

Se trata de una localidad de apenas 80 mil pobladores, pero se ha convertido no sólo en un centro donde se distribuye droga, sino también en una “cuna” de adictos y bandas criminales que se dedican a intimidar, todo el tiempo, a la población localizada a tres cuartos de hora de Cali, en Colombia.

De acuerdo con un reportaje publicado en el periódico español El Mundo, el reportero Salud Hernández relata cómo le pidió “ayuda” a un moto taxista joven, para comprar una papelina de heroína.

Entonces se sube al vehículo y le entrega cinco mil pesos colombianos, es decir, tan sólo dos euros; además de una moneda extra que servirá para llamar al proveedor desde un teléfono público. Al llegar a la plazoleta, a la que es conducido, se hace el intercambio del dinero por el estupefaciente.

De acuerdo con las autoridades de Quilichao, el problema de esa localidad es la falta de empleo y formación profesional, pues se está hablando de un porcentaje muy alto de vulnerabilidad.

En principio de cuentas se hablaba de adictos a cocaína y marihuana, principalmente, de pronto, hace siete años, se recibió en el hospital al primer adicto a la heroína, que terminó en el Hospital Psiquiátrico de Pasto.

Después se creó un comité de seguimiento y en el Hospital Francisco de Paula funciona, desde 2011, un Centro de Día para atender a jóvenes enganchados a la droga. En la actualidad tienen censados a 300, pero la cifra real supera los mil 200.

Sólo en Santander de Quilichao se droga con heroína tragando el humo, después de quemarla. En otras partes del mundo, se la inyectan. Sus componentes llegan de manera más lenta al cerebro y eso supone que es más fácil su recuperación.

En la zona no todos son adictos, pero el número va en crecimiento, al grado que a diario aparecen de tres a cuatro niños que consumen drogas. Estos inician con mariguana porque hay mucha y es muy barata, o bien, aspiran a “lady” (bromuro de metilo).

Ni maestras ni madres de familia saben qué hacer con los heroinómanos, pues no sólo niegan que son adictos, pues también enfrentan otro tipo de problemas: adelgazan, no comen, tienen altibajos en sus estados de ánimo y se vuelven agresivos. Además hay muchos que roban para alimentar su vicio y pierden su tiempo, casi todo el día, en la calle.

Se estima que cada heroinómano consigue de tres a cuatro dosis de tal estupefaciente, del cual, su venta es un delito. Pero, quienes la distribuyen, parece que es algo que no les importa, pues se les ve en grupos jugando cartas y bebiendo tranquilos en puntos de reunión fijos, en la periferia de Santander de Quilichao, allí donde ellos viven.

El reciente Estudio Nacional de Consumo de Sustancias Psicoactivas en Población Escolar, publicado hace unos días, revela que el 12 por ciento de los escolares colombianos, ha probado alguna vez una droga.

La solución luce confusa, por lo pronto, apuestan a nuevos Centros de Día, para la recuperación de los adictos, quienes de voz propia afirman que “es muy duro salir de esto”.