Santos va contracorriente en un país que dice No a la paz

Santos va contracorriente en  un país que dice No a la paz
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Colombia se adentra en una paradoja que podría acabar con el gobierno de Juan Manuel Santos, tal y como el Brexit acabó con el mandato de David Cameron.

Un plebiscito, que aún no tiene fecha concreta y que será el punto de inflexión a más de 50 años de guerra entre el Estado y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), se convirtió en una consulta donde las inclinaciones políticas comienzan a tomar relevancia.

En la última semana se han dado a conocer cuatro sondeos acerca de la intención de voto de los colombianos sobre el futuro referendo. El Sí se impone en dos de las encuestas, una de las cuales fue encargada por el gobierno, en las otras dos, el No alcanza porcentajes que el presidente no contempló cuando en 2013 prometió que serían los ciudadanos quienes tendrían la palabra final sobre las condiciones en las que terminaría el conflicto armado en Colombia.

A los últimos sondeos se ha sumado una “Campaña por el No”, encabezada por el expresidente Álvaro Uribe lo cual supuso una sacudida en la opinión pública. El expresidente colombiano aseguró que los acuerdos negociados con la guerrilla en La Habana no hacen justicia a los más de ocho millones de víctimas del conflicto. “Decir No al plebiscito es decir Sí a la paz”, jugó con el lenguaje Uribe.

Varios senadores manifestaron que aunque gane el No Santos es el único presidente de la nación sudamericana que ha logrado entablar una mesa de diálogo duradera con los guerrilleros. Pese a ello enfrenta una impopularidad que raya en el 65 por ciento. De acuerdo con la revista Semana y RCN, el 76 por ciento de los ciudadanos rechaza la administración del mandatario.

El plebiscito que se anunciará después de que finalicen los acuerdos de paz finales se convirtió en la “gran apuesta” del presidente pero la falta de aceptación del mandatario podría acabar con su “logro”.

Por otra parte, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) se encuentra desde hace más de dos años en una fase reservada de acercamiento y exploraciones con el gobierno del presidente Santos, para tratar de definir una agenda que permita que el grupo rebelde deje las armas e ingrese a la actividad política legal.

Las exploraciones se encuentran en un punto muerto porque el gobierno exige al ELN que deje en libertad a todos los secuestrados que están en su poder para dar inicio a pláticas de paz de manera oficial, las cuales se realizarían en territorio ecuatoriano.