Domingo 20.09.2020 - 15:03

Texas, estado que llevó a Bush a la Casa Blanca, se fija en Hillary

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
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En 2012 Barack Obama perdió las elecciones en Texas, un estado que desde 1980 vota en favor de los republicanos, con una diferencia de 16 puntos porcentuales. El bastión ahora que entra en disputa por primera vez en cuatro décadas ante la falta de asertividad de Donald Trump para hablar de temas polémicos como la violencia de género y el patriotismo estadounidense.

Según sondeos de la plataforma Real Clear Politics, especializada en promediar las encuestas que se realizan en Estados Unidos de manera general y por entidad, el multimillonario lidera con 43.6 por ciento la intención de voto de los electores, mientras que Clinton le sigue con un 38.8 por ciento.

A pesar de estar casi cinco puntos porcentuales por debajo de su rival, es una buena noticia para los demócratas que han puesto en juego los 38 votos electorales que distribuye, anteriormente adjudicados a los conservadores.

El cambio responde, según el diario El País, a “las diferencias demográficas, económicas, raciales y de nivel educativo que han cambiado las reglas en estas elecciones”. El rechazo del electorado latino, femenino, con mayor nivel educativo y más joven se ha decidido por Clinton en Texas, tal y como ha ocurrido en el resto del país.

De acuerdo a un sondeo de YouGov, citado por el rotativo español, el liderazgo del showman depende de los votantes que superan el umbral de los 40 años: “supera a Clinton por 22 puntos entre los mayores de 65 años y por 14 entre los que tienen entre 45 y 64 años, pero pierde por 21 puntos de diferencia cuando se trata de votantes entre 18 y 29 años y por 8 puntos en la franja de edad de 30 a 44 años”, detalla El País.

Senadores conservadores contra Hillary. Un nuevo correo electrónico de la operación política del presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, con el membrete del anterior presidente de esa instancia legislativa, Newt Gingrich, pide donaciones de campaña para los candidatos republicanos al Congreso, y describe la petición como “nuestra última oportunidad para frenar a Pelosi y Hillary”.

El republicano de Indiana Trey Hollingsworth dice en un mensaje televisivo que se ha postulado para el Congreso a fin de impedir que tres demócratas —su contrincante Shelli Yoder, la candidata presidencial Hillary Clinton y la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi— impongan “impuestos más altos y la atención médica a cargo del gobierno”.

En otro anuncio, el Fondo de Liderazgo del Senado, perteneciente al Partido Republicano, ataca al aspirante demócrata de Missouri a la cámara alta al asegurar que “sorprende las muchas maneras que Jason Kander es como Hillary Clinton”.

Ante las encuestas que muestran que el candidato presidencial republicano tiene un camino cuesta arriba rumbo al día de elecciones, un número cada vez mayor de aspirantes republicanos buscan el apoyo de los electores con la promesa de que frenarán la agenda de Clinton.

Los republicanos confían en que una aversión hacia Clinton aliente a numerosos electores a ir a las urnas en lugar de que permanezcan en casa por su rechazo hacia Trump. Sin embargo, la utilidad de la táctica es criticada por los estrategas de ambos partidos ante la fatiga que han manifestado los electores por el estancamiento político y el deseo de que Washington atienda problemas como el lento crecimiento de la economía.

Los demócratas se burlan de que los republicanos utilicen esa estrategia y la consideran ineficaz y abiertamente desleal a su propio candidato presidencial; incluso los republicanos están divididos en cuanto a su provecho en esta etapa tardía de la campaña política.

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