Trump insulta ahora a veteranos de guerra y republicanos se alejan

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En enero Donald Trump presumía de la lealtad de sus partidarios: “Yo podría plantarme en la Quinta Avenida y disparar a alguien y no perdería votos”, aseguraba y defendía que cualquier cosa que dijera no le pasaría factura electoral.

Sin embargo, la polémica desatada ante la ofensa del magnate a los padres de un soldado estadounidense musulmán muerto en combate, ha movilizado a los pesos pesados del partido republicano, que han corrido a defender a la familia. Este hecho pone en duda hasta qué punto los líderes conservadores son capaces de aguantar las excentricidades del showman.

El establishment conservador no esperó y se deslindó de inmediato de quien es su candidato para las elecciones presidenciales de este noviembre. John McCain, el más duro, se sumó este lunes a las críticas del presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, y de John Kasich o Jeb Bush, ambos precandidatos en las primarias republicanas de este año.

“Aunque el partido le ha concedido la nominación, eso no viene acompañado de una licencia sin límites para difamar a lo mejor de nuestro país”, afirmó John McCain, senador por Arizona, en un comunicado. “Somos un país mejor gracias a ustedes. Su hijo era lo mejor de Estados Unidos y la memoria de su sacrificio nos hará una mejor nación, y nunca le olvidaremos”, añadió, dirigiéndose a Khizr y Ghazala Khan, los padres del soldado caído.

Trump persistió en su retórica ayer al afirmar que estaba siendo “atacado despiadadamente” por Khizr Khan, padre del soldado estadounidense que murió en Irak en 2004 y que ganó varias medallas por su valentía.

Khizr Khan, acompañado de su esposa, dio un emotivo discurso el pasado jueves en la Convención Nacional Demócrata, en el que criticó fuertemente a Trump y denunció su propuesta de prohibir la entrada al país a los musulmanes. Trump agravó las cosas al insinuar luego que la señora Khan no habló en el discurso porque es una mujer musulmana.

La retórica de Trump lo dejó prácticamente aislado entre la propia cúpula del Partido Republicano, muchas de cuyas figuras no tardaron en expresar su disgusto.

Pero Trump no se quedó callado. En cambio tuiteó: “El señor Khan, que ni siquiera me conoce, me atacó despiadadamente desde el podio de la Convención demócrata y sigue haciéndolo por televisión”. Se quejó de que la prensa está hablando de esa pareja en vez de cubrir “el terrorismo islámico radical”.

Khizr Khan dijo a CNN ayer: “Queremos alejarnos de esta controversia. Éste no es nuestro estilo, no es el camino que deseamos”. Afirmó que “no hay necesidad” de que Trump siga hablando del tema porque “queremos mantener nuestra dignidad”.

Su esposa afirmó: “Ni mi religión ni mi familia ni mi cultura me impiden decir lo que pienso. Tengo todos los derechos, como esposa, como madre, como hija”.

Durante la Convención Demócrata, Khizr Khan criticó la propuesta de Trump de prohibir la entrada al país de los musulmanes y le amonestó por jamás haber hecho un sacrificio serio para el país.

Tanto el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, como el líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, emitieron comunicados elogiando al hijo de la pareja musulmana. Aunque ninguno mencionó directamente a Trump, ambos criticaron su propuesta de prohibir la entrada al país de los musulmanes.

Ryan señaló que “muchos estadounidenses musulmanes han servido con valentía” en el Ejército y “han hecho un último sacrificio”.

El líder republicano no sólo tiene palabras hacia el militar caído en Irak, sino también hacia sus padres. “El capitán Khan era uno de esos ejemplos valientes. Su sacrificio —y el de Khizr y Ghazala Khan— deberían ser siempre honrados siempre. Punto”, concluyó Ryan, muy crítico con las provocaciones del multimillonario en el pasado.

El episodio tiene a Trump sufriendo la posibilidad de perder cualquier apoyo que recaudó a consecuencia de la Convención republicana, especialmente entre los votantes independientes que serán claves en la votación en noviembre.

Sin embargo, lo cierto es que Trump ha estado haciendo declaraciones controversiales desde el inicio de la campaña sin verse perjudicado. De hecho, en algunas ocasiones se ha visto beneficiado. Ejemplos son cuando restó importancia a la experiencia de John McCain como héroe de guerra en Vietnam y cuando tildó a los inmigrantes mexicanos de criminales y violadores.

Muchos de los partidiarios del neoyorkino se entusiasman cada vez que dice algo insólito, pero ahora muchos se preguntan si, finalmente, fue demasiado lejos.

Obama pide respetar a familias de soldados

El presidente Barack Obama declaró ayer que nadie ha sacrificado más por la seguridad y libertad de Estados Unidos que las familias de los soldados caídos en las guerras.En sus declaraciones ante la Asociación de Veteranos Minusválidos en Atlanta, Obama lanzó así una crítica implícita a Donald Trump.

Obama aseguró que Estados Unidos debe hacer todo a su alcance para honrar a las familias de soldados fallecidos. Tales familias, aseveró, son inspiración diaria para el país y un recordatorio de la verdadera fortaleza de Estados Unidos.

Trump está siendo criticado por personalidades de ambos partidos por criticar a los padres de un soldado musulmán estadounidense que murió en Irak.

Horas antes, defendió el tratado Transpacífico el cual ha sido víctima de ataques por parte de las campañas republicanas y demócratas.

El mandatario dijo que no puede dar marcha atrás y adoptar el proteccionismo debido a ansiedades económicas que han surgido a raíz del proceso electoral en Estados Unidos.

Obama respondió así a los candidatos que tratan de reemplazarlo en la Casa Blanca y agregó que “simplemente no podemos salirnos del comercio”. Tanto Hillary Clinton como Donald Trump han manifestado su rechazo al Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica que Obama negoció.

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Magnate acentúa divisiones cree

el 73 por ciento

Una de cada tres personas considera la política es causante de la crisis; 80 por ciento asegura que discrepan en los “valores más importantes”

Redacción La Razón

En la década de los años 50 y 60 del siglo XIX, discrepancias sobre la abolición de la esclavitud entre los estados del sur y el norte de Estados Unidos que sustentaban su economía de formas diferentes, la Guerra Civil y la creencia de los sureños y algunos norteños de que el Gobierno federal no tenía que pintar nada en la política generaron la división social más profunda que ha vivido la tierra del Tío Sam.

James Robertson, historiador de la Guerra Civil en la universidad Virginia Tech, advierte paralelismos entre la década de 1850 —los años previos a la guerra de secesión— y la actualidad, sostiene que ésta es la segunda época de mayores divisiones en la historia de Estados Unidos, más grave aún que la década de 1960, dada la incapacidad casi total de los legisladores de hallar consenso y la tendencia a que discrepancias menores se vuelvan desavenencias enormes.

Y es precisamente esta fractura la que los estadounidenses creen que Donald Trump no es capaz de superar, en caso de llegar a la Casa Blanca. Según la encuesta de Associated Press-NORC Center for Public Affairs Research, el 73 por ciento de los ciudadanos de ese país consideran que el magnate acentuará las diferencias en el país, comparado con el 43 por ciento que piensa lo mismo sobre la candidata demócrata Hillary Clinton.

“No es una época agradable en el país. Es una época tan inestable que resulta imposible vislumbrar el futuro”, asegura Robertson.

Apenas una de cada tres personas sostiene que el triunfo de Clinton uniría al país, pero los que creen que Trump sería capaz de lograrlo son muchos menos: 34 por ciento contra 17 por ciento. Entre los mismos republicanos, apenas el 38 por ciento está seguro de que su candidato es capaz de generar una mayor unidad nacional.

El 85 por ciento cree que las divisiones políticas son mayores que en el pasado; el 80 por ciento sostiene que los estadounidenses están muy divididos en cuanto a los valores más importantes. Cuando se les preguntó cuál es el factor principal de división, uno de cada cuatro encuestados mencionó intereses o valores políticos.