Mural de Coen invita a atravesar lo invisible

El pintor expone una pieza de 5x20 metros en el Museo José Luis Cuevas; el creador intenta confrontar al espectador con la obra

(Foto: Especial)

La mirada abstracta, fuera de los cánones de los curadores y de las galerías, permiten a Arnaldo Coen enunciar el mundo de los objetos intangibles. Atraviesa los límites de los estilos y de las formas, para confrontar al espectador con la esencia misma del arte.

Son ellos —dice el pintor asociado a la Generación de la Ruptura— quienes darán el último veredicto y los que más importan. Pues en ese diálogo que se produce entre la obra y el público, es donde radica la razón de existir de la música, la danza, la pintura…

El pintor en una imagen de Reflejos de lo invisible.

“El arte es un diálogo con el espectador. Son ellos quienes deciden si es bueno o malo. Es importante darse cuenta de eso. La experiencia con la música, con la pintura o la danza no reside en la época sino en lo que esa obra es capaz de decirme a mí. No tenemos que explicarnos que nos gusta sólo porque lo escribió tal o cual persona”, aseguró a La Razón el pintor que recientemente presentó en el Museo José Luis Cuevas el mural El reflejo de lo invisible.

La pieza  —señaló— intenta ser un reflejo de aquellas cosas que no se pueden ver pero sí sentir, percibir y enunciar. Mundos que pueden resultar ajenos pero que siempre están presentes.

“Intento reflejar cómo el mundo se ha dividido en dos partes; una visible y la otra invisible. Es como el amor, no es un concepto tangible sino abstracto, pero a pesar de ello sabemos que existe porque hay acciones que lo delatan. Eso es el reflejo de lo invisible”, agregó.

La obra cuya composición remite a las formas abstractas del cubismo y a los sueños inconscientes del surrealismo ocupa una superficie de 5×20 metros. Es también un planteamiento de las diferentes dimensiones, habitadas por personajes indefinidos.

“Los personajes distribuidos en ciertas partes del cuadro actúan para formar asociaciones libres. No hay un guion. Todas son asociaciones libres y a través de ello se manifiesta algo que Freud llamaba inconsciente”, precisó.

Para Coen cada uno de sus cuadros son intentos de representar una realidad. Para él no existen las etiquetas de lo moderno, lo antiguo o lo contemporáneo, sino una sola experiencia que hace que la obra de la creación tenga sentido.