Créditos chiquitos contra la pobreza

Créditos chiquitos contra la pobreza
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Por Claudia Castro Reyna

Ante el aumento en los índices de la pobreza en México, los programas federales enfocados a otorgar créditos a la población más vulnerable deben fortalecer su planeación y aumentar la cobertura para maximizar sus resultados.

Investigadores de la UNAM, del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) y del Colegio de México avalan que el acceso al microcrédito tuvo impacto positivo en los hogares de los beneficiarios en términos de una reducción de los niveles de pobreza gracias a los recursos canalizados a través del Programa Nacional de Financiamiento al Microempresario (Pronafim).

“Se constató que los hogares presentaban un menor nivel de incidencia de pobreza, saliendo de ésta o pasando a una situación de pobreza más moderada (de pobreza de capacidades a pobreza patrimonial). Asimismo ha contribuido a evitar que hogares en situación de vulnerabilidad caigan en situaciones de pobreza”, destaca el Colegio de México.

Sin embargo, a través de sus últimas evaluaciones, las instituciones destacan que existen retos en materia de cobertura, no sólo para llegar a más rincones del país, sino para que haya más oportunidades de acceder a un microcrédito incluso las personas que apenas quieren iniciar un negocio.

“El Pronafim no debe descuidar el otorgamiento de primeros créditos para beneficiarios que emprenden por primera vez un negocio: son ellos los que generan las oportunidades de autoempleo; los subsecuentes contribuyen a la generación de ingresos y de empleos subordinados, pero no al autoempleo”, resalta la UNAM.

Modelo exitoso. En México lo confirman los investigadores: los microcréditos son un mecanismo eficiente para el combate a la pobreza con la que se impulsa a la gente a generar sus propias fuentes de ingreso y en otras partes del mundo todavía está más comprobado.

Bangladesh ha sido uno de los casos más exitosos en cuanto a microcréditos. En este lugar se impulsó el financiamiento entre las personas que no tenían acceso a la banca tradicional y los habitantes lograron una mejor calidad de vida.

Ahí, el pionero de estos instrumentos financieros fue Muhammad Yunus, quien posteriormente fue reconocido con el premio Nobel de la Paz 2006 por haber mejorado la calidad de vida de los habitantes de Bangladesh que por años se mantuvieron en condiciones de pobreza.

fdm