Viernes 25.09.2020 - 09:11

El poderío de la estirpe Saba

Con reducción en  los desechos, Bellas Artes promueve el cuidado ambiental
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Por Karla Ponce

El apellido Saba es sinónimo de éxito empresarial. Su experiencia demuestra que transformar un negocio familiar en un imperio no es imposible.

Hace más de medio siglo, el empresario fallecido, Isaac Saba Raffoul, inició con su padre, un inmigrante sirio, la aventura que con el paso de los años lo haría figurar en el lugar 573 de los hombres más ricos del mundo de acuerdo con la revista Forbes.

Fue en un local ubicado en el mercado de La Lagunilla donde la historia de éxito comenzó. Padre e hijo se dedicaron a la comercialización de telas para salas de espectáculos, actividad que con el paso del tiempo se convirtió en el Grupo Xtra, productora y distribuidora de textiles.

El salto a las grandes ligas en el ámbito empresarial lo dio partir del año 2000 cuando, a través de su empresa, adquirió la Casa Autrey, con lo que la distribución de medicinas se convirtió en el pilar del desarrollo de su riqueza.

¿La razón? Grupo Casa Saba se convirtió en la principal distribuidora de farmacéuticos a nivel nacional y una de las de mayor actividad en América Latina. Los analistas coinciden en que es su negocio más rentable debido a que distribuye más de 15 mil productos de unos 400 proveedores a 20 mil clientes, entre farmacias particulares, cadenas de farmacias, tiendas de autoservicio y canales especializados con más del 31% en este mercado y seguido solo por Grupo Nadro, con 23 por ciento.

Casa Saba, cuenta con más de 39 subsidiarias entre la que destaca una división de publicaciones denominada CITEM, que distribuye más de 5 mil 900 títulos de más de 280 editores de libros y revistas.

Así se formó un imperio que distingue a la familia Saba por ser multifacético. Los negocios de la estirpe están vinculados con la industria farmacéutica y el cuidado personal, el sector de los textiles, bienes raíces, transporte, petroquímica, servicios financieros y turísticos, además de medios de comunicación.

Pero no todos han sido triunfos para los Saba. En 2005 intentaron adquirir Mexicana de Aviación, sin embargo la empresa quedó en manos de Grupo Posadas.

En 2006, la familia buscó entrar al mercado de la televisión abierta y competir con Televisa y TV Azteca en asociación con Telemundo, pero su intento se vio frustrado por la negativa del gobierno federal y una campaña de desprestigio en contra de Casa Saba iniciada por las dos televisoras en sus principales espacios informativos.

Los proyectos que se quedarán pendientes

Para Moisés Saba Masri no había imposibles. Este año, el empresario planeaba la construcción de un edificio mixto de 52 pisos en la Ciudad de México además afinar el proyecto de instalar una fábrica en medio de la selva Lacandona, en Chiapas, en la que se produciría aceite comestible.

• Proyectos que han quedado a la deriva. El empresario judío falleció la noche del domingo al estrellarse el helicóptero en el que viajaba junto a su esposa, Adela Tuachi; el hijo de ambos, Alberto Saba; su nuera, Judith Casal y el piloto de la aeronave, Armando Fernández, quienes también perdieron la vida.

• Esta muerte se suma a la de Isaac Saba Raffoul, quien fuera su tío, dueño de Grupo Casa Saba, fallecido en 2008 y cuya fortuna se valúa en 2 mil 100 millones de dólares con la que se convirtió en uno de los pocos empresarios mexicanos que ocupó un lugar en la lista de los multimillonarios de Forbes.

Perfil

Moisés Saba Masri, empresario mexicano de 47 años de edad, caracterizado por diversificar sus inversiones.

• Presidente de empresas inmobiliarias como Grupo Celha, Alsavisión

y de industrias textiles Ayotla.

• Accionista de

TV azteca y dueño de dos hoteles en Acapulco, el Grand Hotel Acapulco y el Crowne Plaza.

• Desde junio de 1999, presidente del Consejo de Administración, Consejero Propietario y Presidente Ejecu-tivo de Unefon.

fdm