Ventas minoristas en Estados Unidos caen 16.4% en abril

Ventas minoristas en Estados Unidos caen 16.4% en abril
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Las ventas al por menor en Estados Unidos cayeron un 16.4 por ciento de marzo a abril, un récord, debido a que el cierre de negocios causado por la pandemia de coronavirus alejó a los compradores, amenazó a las tiendas de todo el país y perjudicó aún más una economía ya en declive.

En un informe divulgado el viernes, el Departamento de Comercio informó que el menudeo se ha desplomado tan rápidamente que las ventas de los últimos 12 meses han bajado un impresionante 21.6 por ciento.

La gravedad del desplome no tiene comparación en las cifras minoristas, de las cuales comenzó a llevarse registro en 1992. La disminución mensual en abril casi duplicó la caída récord anterior de 8.3 por ciento, ocurrida apenas un mes antes.

“Es como si hubiera llegado un huracán y que hubiera arrasado toda la economía, y ahora estamos tratando de que todo vuelva a funcionar”, dijo Joshua Shapiro, economista jefe de la consultora Maria Fiorini Ramírez.

Shapiro dijo creer que las ventas minoristas deberían recuperarse un poco a medida que los estados y los municipios reabren sus economías,pero dijo que las ventas generales seguirán deprimidas “porque habrá una gran parte de los trabajos perdidos que no volverán”.

Las caídas más fuertes de marzo a abril fueron en las tiendas de ropa, electrónicos, muebles y restaurantes. Se aceleró además la migración de los consumidores hacia las compras en línea, cuyo segmento registró una ganancia mensual del 8.4 por ciento. Medido año tras año, las ventas en línea aumentaron un 21.6 por ciento.

Aparte del comercio en línea, ninguna categoría del comercio minorista se libró del golpe en abril. Los concesionarios de automóviles sufrieron una caída mensual del 13 por ciento. Las tiendas de muebles absorbieron una caída del 59 por ciento. Las tiendas de electrónica y electrodomésticos cayeron más del 60 por ciento.

Las tiendas que venden materiales de construcción al menudeo registraron una caída de aproximadamente el 3 por ciento. Después de las compras de pánico en marzo, las ventas de comestibles cayeron un 13 por ciento.

Las ventas en tiendas de ropa cayeron un 79 por ciento y en los grandes almacenes un 29 por ciento. Los restaurantes, algunos de los cuales ya están comenzando a cerrar permanentemente, sufrieron una disminución de casi el 30 por ciento a pesar de cambiar agresivamente a pedidos de comida para llevar y entrega a domicilio.

Para un sector minorista que ya sufría de la migración de los consumidores a las compras en línea y a los servicios de reparto por apps, una caída libre consecutiva en el gasto representa un riesgo grave. Las cadenas de grandes almacenes como Neiman Marcus y J. Crew han solicitado protección del gobierno por bancarrota. Los hoteles, restaurantes y concesionarios de automóviles también corren peligro.

“Todo el modelo económico se está desmoronando”, opinó Neil Saunders, director gerente de GlobalData Retail. “Esto va a ser muy doloroso. Para algunos, va a ser fatal”.

Los minoristas están en peligro no sólo por el cierre de negocios por orden de las autoridades, sino también por una pérdida récord de 36 millones de empleos en Estados Unidos en los últimos dos meses. Los desempleados suelen reducir bruscamente sus compras.

Un análisis realizado en abril por un grupo de economistas académicos descubrió que un cierre de actividades de un mes podría acabar con el 31 por ciento de los minoristas que no son tiendas de comestibles. Un cierre de cuatro meses podría forzar la quiebra del 65 por ciento.

La caída en el gasto minorista es una razón clave por la cual la economía estadounidense se está contrayendo. Las compras en los minoristas son un componente importante del gasto general de los consumidores estadounidenses, pues representa alrededor del 70 por ciento del crecimiento económico.

JVR